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viernes, 1 de junio de 2018

ESLOVENIA (PULA Y TRIESTE): JUNIO 2018 (8DIAS)


ESLOVENIA (PULA Y TRIESTE): JUNIO 2018 (8DIAS)

Eslovenia (Bled, Bohinj, Ljubliana, Predjama, Piran, Skocjan), Pula (Croacia) y Trieste (Italia)

DÍA 1. Trieste-Bled

                Llegamos desde GC directos al aeropuerto de Treviso (afueras de Venecia). Allí habíamos contratado un coche. Como el avión llegó al mediodía teníamos tiempo para conducir y llegar a Bled con luz.

                En Bled nos hospedamos en Coman Apartaments. Unos bonitos apartamentos dentro de una casita de campo con un pequeño jardín. Esta cerca del centro y a unos 5-10 minutos del lago. Se admiten mascotas.

                Hasta Bled (desde Treviso) son unas 3 horas aproximadamente en carretera. Nota: En la frontera con Eslovenia se debe comprar una pegatina (tipo la de la ITV) que debes colocar en la luna delantera del coche. Existen de varios precios, según la temporada que se piense estar (circulando) por Eslovenia, y es obligatorio tenerla si se entra al país por alguna de sus fronteras terrestres. La nuestra fueron 15 euros.

                El Lago se puede decir que es el corazón, el pulmón, etc…  de Bled. Es donde está la mayor parte de la chicha. Las dos imágenes  icónicas del susodicho lago son la de la fortaleza (incrustada en el acantilado) y la pequeña isla (con su coqueta iglesia). Esta última se puede visitar en una especie de góndola grande (Pletnas). Como veníamos de carretera decidimos pasear alrededor del lago y estirar un poco las piernas ese día. El circuito está perfectamente preparado para pasear, correr o ir en bicicleta y se tarda una horita más o menos (contando con paradas y fotos) Los alrededores son animados. Hay terrazas, algunos lugares del lago están habilitados como pequeñas playitas (sin que ello disuada a turistas y lugareños a buscar cualquier rincón para montar la suya), zonas para deleitarse con el paisaje, y también un club de piragüismo (se notaba afición en la zona).

                Eran fechas de mundial y la selección jugaba. Ese día cuadró y cuando terminamos el paseo (atardeciendo) nos sentamos en la terraza del Devil’s Café & Bar a tomar algo, descansar y ver el partido (empatamos con Portugal) El sitio es agradable en la onda fast food o para tomarte algo, pero lo mejor es que la cocina cierra tarde. Ese día nos entretuvimos un poco en la terraza y cuando fuimos a buscar un restaurante (sobre 22:00) ya no te cogían comandas o estaban directamente cerrados. También hay algunas pastelerías buenísimas. A nosotros nos gustó mucho una (Hitri Kruhek) donde se puede degustar un pastel, típico de la zona, muy rico  (Kremne Rezine) Un paseo nocturno por las zonas más céntricas e iluminadas del lago también es aconsejable.

                El clima, durante todo el viaje, era agradable durante el día y, en todo caso, algo más fresco por las noches.

 

DÍA 2. Bled-Bohinj.

                Volvimos a la pastelería Hitri Kruhek, esta vez para desayunar. Utilizamos la mañana para visitar La Fortaleza y la isla.  Llegamos a La Fortaleza andando por un camino zigzagueante que subía la montaña desde el lago. Una pechadita. La Fortaleza es vistosa, bien conservada, y curiosa de visitar. Sin ser demasiado grande es entretenida y las vistas son de escándalo. Hay una cafetería y algunas tiendas de suvenires que recreaban la época. Precio: 11 euros por cabeza. Las entradas se compran en la propia entrada y también se puede llegar al lugar en coche.

                Obviamente, aprovechamos las visitas a los puntos más relevantes para ir de acá para allá por Bled y recorrer otras zonas. Bajando de la Fortaleza hacia la izquierda desembocamos en la iglesia Sv. Martina. Es una zona muy interesante, sin tantos turistas y con muchas casas y calles bonitas.

                Después fuimos a la isla y la iglesia. El trayecto lo tienes que contratar con las barcas. No se puede llegar en kayak, ni nadando; o sí… pero está prohibido. Hay una parada con barcas, cerca de la zona de terrazas, que te llevan al lugar (al más puro estilo gondolero) Te sueltan una horita en la isla y te devuelven al lugar de origen por unos cuantos euros. Tiene que esperar a que se llene la embarcación (10-12 personas aprox.) para salir. De esta excursión lo mejor es el paseo en barca. La isla y la iglesia, aun siendo curiosas, pierden un poco ese ambiente enigmático que les da la distancia y verlas perdidas en el medio del lago. Pero es el otro clásico de las cosas que hacer en Bled. Luego es pasear o tirarte desde una especie montaña rusa sobre la ladera contraria a la Fortaleza.

                Lo que sí nos pareció un timo es que además hubiese que pagar para entrar a la iglesia (6 euros) Es bastante pequeña y ornamentísticamente las hemos vistos mejores… y gratis. Una vez dentro es típico hacer sonar la campana (la de verdad, la del campanario, la que se escucha en los alrededores del  lago casi en cualquier momento) tres veces y pedir un deseo. (PD: Por ahora nada)

                Bohinj está a media hora en coche desde Bled. La Santísima Trinidad del lugar es: el lago con su pequeño casco histórico, la Cascada de Savika o subir al monte Vogel en el teleférico.

                El lugar sería como Bled (sin isla y sin fortaleza) algo menos edificado, más “asalvajado” y con un casco menos interesante. El lago, no obstante, es espectacular, las cascadas impresionantes y subir al monte caro. Hay varios circuitos de pateos por el monte, pero ninguno llega (que sepamos) al mirador.

                Comimos en Gostilna Danica, un lugar curioso de comida decente y a buen precio. A las cataratas se puede llegar (al principio del camino) en coche (20 min) o caminando (calculamos que un par de horas) Luego son otros 15 caminando hasta la entrada al camino de las cataratas, donde también se debe pagar. Desde allí hasta las cataratas se tarda lo que se quiera tardar. Además de tener unos trechos empinaditos, también es un lugar con mucho encanto donde apetece pararse, disfrutar del lugar, sacar alguna foto y buscar resuello. La catarata en sí es otra flipada… Preciosa.

                Volvimos a Bled y nos preparamos para cenar, esa noche sí, desde las ocho. La dueña del apartamento, que era de por allí, nos recomendó un asador típico. Y esa noche lo buscamos. Vimos uno parecido (Grill), pero creemos que nos equivocamos. La carta mostraba el precio de los platos (todos, excepto las ensaladas) por cada 100 gr. Parecía razonable y la comida era típica, con zona de brasas incluida… Pero, finalmente, el lugar resultó ser un fiasco. No podías elegir 200 gr de esto y 200 de lo otro. Las piezas mínimas rondaban los 800 gr. Afortunadamente nos dimos cuenta y no se nos fue la mano. Aunque la comida está muy bien, el trato era seco, y el precio, sacando cuentas, excesivamente caro. Además, la camarera que nos tocó nos intentó timar. Nos endosó cuatro bebidas más que no consumimos y en vez de reembolsar el dinero nos decía que no podía hacer nada o que nos daba agua o cerveza para compensar. Después del plumazo de la cuenta decidimos reclamar lo debido y conseguimos recuperar parte del dinero y 3 botellas de agua. Por supuesto, no dejamos propina.

DIA 3. Bled-Ljubliana. (1 hora)

                Llegamos en domingo. Nos hospedamos en Dimora Karlovska. Un apartamento curioso a unos 10 min del casco antiguo. En la prolongación del río.

                Al ser domingo pudimos visitar el bonito mercadillo de la ciudad. Era un típico rastro de cachivaches, antiguallas y curiosidades de toda clase. Nos encantó.

                La ciudad se extiende por la ribera del río. Hay varios puentes de interés que unen las dos riberas. Junto a uno de ellos (el tripe) está la zona principal del lugar con varios edificios de interés. Se puede seguir hacia el mercado por cualquiera de las dos orillas hasta el puente de los dragones (otro de los emblemáticos del lugar). La zona está salpicada de terrazas, tiendas curiosas, puestos… Es muy entretenida de pasear.

                Desde el puente de los dragones fuimos a Metelkova Mesto para ver los grafitis que, para nuestra sorpresa, nos indicó la chica de la info de turismo. La zona está a unos diez minutos a pie del centro y es algo más suburbial. Parece como si hubiese estado habitada por gente alternativa que habría tenido sus escaramuzas con las drogas duras, pero que ahora se quiere desprender de aquel estigma, manteniendo la postura alternativa. Aunque, actualmente, se puede decir que el lugar está casi deshabitado. Uno puede intuir  lo que pudo pasar allí en sus mejores tiempos, y, por supuesto, la huella que ha dejado sobre la arquitectura es evidente. Aún se mantenía una gran tienda de vinilos con auténticas joyas dentro de uno de sus ácidos edificios. No había turistas por la zona y aunque, al principio, el lugar impone un poco, nos resultó seguro.

                Fuimos a comer a la ribera del río al restaurante Aroma. Hay desde comida tradicional, pasando por filete a la vienesa, hasta llegar a las pizzas. El sitio es agradable y el precio razonable para la ubicación.

                Luego le dimos un par de vueltas más a los alrededores del río. Ambos lados son encantadores, pero el de la fortaleza, tiene, en nuestra opinión, más encanto y es donde están los lugares más vistosos.  Durante el paseo encontramos músicos callejeros, alguna curiosa escultura y varios mercados de artesanía y/o comida.

                Un amigo nos dijo una vez que Ljubliana se recorría en treinta minutos…exageró. Si se quiere ver con calma son necesarias cuatro o cinco horas. Otra cosa es disfrutarla…

                Decidimos visitar la zona comercial y nos dirigimos, callejeando, hasta llegar hasta el parque Tívoli. Ese día había un evento sobre David Lynch y un circo de amateurs, o algo parecido, para distraer a los niños. El paseo por el parque es agradable.

                Para compensar el clavazo de Bled cenamos en una franquicia de comida rápida.

DÍA 4: Ljubliana.

                Excursión a la fortaleza. Desayunamos en una pastelería de camino. La fortaleza fue semi-destruida por un terremoto y luego reconstruida, y, aunque el estado visual es óptimo, a nuestro parecer  la mezcla moderno-antiguo no es acertada. Pero hay que visitarla. Se puede subir  de varias formas (coche), nosotros fuimos andando. Es otro trecho de cuestas y escalones, pero el paseo es agradable si lo tomas con calma.

                Al terminar bajamos al mercadillo matutino. Nos encanta un mercadillo. Los puestos de la calle de frutas, verduras, flores o artesanía, eran curiosos y entretenidos de ver, pero el mercado cubierto fue un fiasco. Pequeño y poco vistoso.

                Volvimos a tener todo el día para pasear y volver a lugares que nos habían gustado. La ampliación de río, aun siendo en su mayor parte una zona residencial, les está quedando agradable y coqueta.

                Decidimos alejarnos del río para comer. Sarajevo’84 es una pequeña taberna semi-subterránea de comida típica, que parecía haberse quedado, efectivamente, en el 1984. En la televisión ponían eventos culturales y deportivos de esa época. Muy aconsejable. Quizás el más barato de todos hasta la fecha.

                NOTA: La comida en Eslovenia (como en el resto de los Balcanes) se basa en la carne y en las generosas raciones. En el lugar hablan poco inglés y algunos platos (Cevapci) tienen numerosos formatos (con yogur, salsas…) y si no controlas el idioma puede resultar útil mostrar fotos o señalar el plato de algún cliente que tenga lo que tú deseas pedir.

                Cenamos en un japo-fusión (Tokyo Piknik) en la ribera del río. Dentro de ser un lugar más moderno, de comida fusión, nos gustó y no fue demasiado caro.

DÍA 5: Ljubliana- Predjama -Pula

                Desde Ljubliana hasta el castillo de Predjama se tarda aproximadamente 1 hora. El castillo es notorio por haber sido residencia del conocido como en Robin Hood de los Balcanes. Aparte de esto, tanto la estampa (incrustado en la roca) como su interior (lleno de leyenda) son increíbles. Para recorrerlo hay que bregar con empinadas cuestas y escalones imposibles, pero es parte del encanto. Un detalle es tener el audio-guía gratis en español con la entrada (14 euros por persona)

                Hasta Pula son otros 90 minutos en coche. Se puede entrar en Croacia desde Eslovenia, con el DNI español. No es un trámite nada farragoso. Al entrar al país hay que tener en cuenta que hay muchas carreteras de peajes (aceptan euros y tarjetas) y no son demasiado baratos.

                Pula, habiendo recorrido Croacia anteriormente, no consideramos que sea la más encantadora de sus ciudades. Aunque sus apretadas calles, bonitos edificios, y el estar salpicada por pequeños o grandes restos históricos, la hagan digna de ser visitada. Se observa un tufillo a turismo playero ocioso que no nos terminó de convencer. No obstante, como decimos, el arco de Adriano, el templo de Augusto,  el anfiteatro… son lugares que hay que ver sí o sí.

                Comimos en una especie de cafetería (Cjenick) antes de seguir recorriendo el lugar. Al final resultó que Pula no era tan grande como habíamos pensado y la pudimos recorrer casi entera eses día, calmadamente. Por la noche la ciudad vieja es agradable, con terrazas para tomar algo y puestitos que visitar, aunque dirigido al tipo de turismo playero que antes nombrábamos.

                Cenamos en uno de los restaurantes (Jelovnick) de la plaza Forum. Normal, buen precio.

DÍA 6: Pula.

                No levantamos temprano para ver el mercado. Sin ser tan pequeño como el de Ljubliana, tampoco era apoteósico, daba algo más de juego. Como en el otro, los puestos del exterior (fruta, verdura, artesanía…) eran los que lo salvaban. Nosotros nos alojábamos justo enfrente en los apartamentos Collins Centro. Céntricos y muy bien decorados.

                Habíamos dejado de propio intento el castillo para este día. A sabiendas de que el camino era en cuestas y un poco tortuoso decidimos ir caminando. Cuando llegamos nos sorprendió con una curiosa exposición temporal sobre la historia del boxeo en la región. De resto, las vistas y el propio castillo eran simplemente curiosos.

                Como nos quedaba tiempo y ya habíamos visto todo lo que queríamos, decimos mimetizarnos y hacer lo que el 90% de los visitantes…  ir a la playa para relajarnos un buen rato. Lo de las playas croatas ya lo explicamos en otra entrada (Croacia). Son muy bonitas, pero sin arena, que es lo que preferimos nosotros. El alquiler de las hamacas también es un poco caro. De resto un diez (9,5)

                Ese día comimos en un restaurante (Tanja)a los pies del mercado. Normal. Y cenamos en una cafetería algo ligero.

                Si se va con prisas o se quiere ajustar días en las vacaciones, pensamos que a Pula se le podría dedicar una sola noche.

DÍA 7: Pula-Piran-Skocjan-Trieste.

                Esa noche, que podríamos haber rascado a Pula, hubiese sido perfecta para Piran. Son otros 90 minutos en carretera con cambio de país (volvemos a Eslovenia) nuevamente.

                Nota: En Piran para meter el coche dentro del pueblo se necesita un permiso de residencia (o algo parecido) de no tenerlo hay que aparcar fuera del pueblo (10min. andando) en los parkings habilitados.

                A medida que te acercas al pueblo desde la avenida, cuando callejeas por sus estrechas calles, al llegar a la plaza del monumento a Tartini (y otras muchas más coquetas), subir hasta  la torre de la iglesia de san Jorge… te gusta aún más. Es pequeño pero tiene una arquitectura veneciana muy llamativa y en cualquier momento, si apetecía, era posible darte un baño, ya fuese desde la playa; como desde los pilones de la ciudad. Fue una pena no haber podido visitar el castillo, parecía interesante. Como hemos dicho el sitio hubiese sido extraordinario para haber pasado una noche.

                Desde Piran a Skocjan hay otra hora en coche.  Como habíamos madrugado pudimos llegar también temprano a la entrada y realizar la visita (18 euros). Dentro de la cueva  el recorrido de varios kilómetros lleva una hora, pero cada minuto merece la pena. Es simplemente espectacular. Son grutas kársticas con estalagmitas y estalactitas de tamaños desproporcionados, puentes sobre inmensos acantilados o una de las bóvedas más grande y antiguas del mundo. No obstante, es patrimonio de la humanidad. La única pega es que no dejan sacar fotos o realizar filmaciones en su interior. La gente lo hacía de estraperlo, pero estaba prohibido. Llegar a la cueva dese el centro de información son 15 min y volver al centro depende de lo que se quiera tardar. Se puede subir directamente por un ascensor o darte un paseo de otra horita por los alrededores para ver la bonita cascada y paisajes naturales increíbles. Hay otro pateo más largo (de pago)

                Desde las cuevas a Trieste fueron unos 50 minutos. Allí nos hospedamos en Residencia Teresia. Un bonito apartamento, amplio, cómodo y bien situado.

                Sólo contábamos con ese día para ver Trieste, era una parada técnica para estar cerca del aeropuerto, pero el sitio tampoco es demasiado grande. Desde el alojamiento nos dirigimos a la plaza del canal y de allí a la Piazza Unita diItalia, para luego adentrarnos al casco antiguo propiamente dicho. Cuando hubimos paseado y comido (Ristobar de delizie) fuimos a visitar la zona más alta donde están la catedral y el castillo de San Augusto (interesante) El lugar es bonito y tienes unas cuantas ruinas romanas por los alrededores.

                El teatro romano en medio de calles asfaltadas y edificaciones modernas también merece un vistazo. Luego tiene unas cuantas iglesias (de distintos credos) curiosas y disfrutar de eso, poco más.

                Cenamos en La Tecia. Un restaurante con apariencia chic, precios razonables, pero comida normalita.

DÍA 8: Trieste-Treviso-GC

                Madrugar, desayunar en la carretera, llegar al aeropuerto y devolver el coche. Nota: El aparcamiento (durante todo el viaje), fuera de los alojamientos, solía ser en la calle. La mayoría de las zonas están controladas por parquímetros, pero se puede usar por 24 horas (o más) y no son demasiado caros.

                Vuelta a casa.

lunes, 1 de junio de 2015

CROACIA: 14 DÍAS/13 NOCHES MAYO 2015.


CROACIA: 14 DÍAS/13 NOCHES MAYO 2015.

Dubrovnick, Ston, Makarska, Split, Trogir, Sibenick, Zadar, Dugi Otok, Plitvice y Zagreb.

 

La mayoría de los apartamentos ofrecen recogida en el aeropuerto, pero es un extra de los precios. Para evitar sorpresas es aconsejable reservar los alojamientos (apartamentos) desde internet o, al menos, parte de la ruta principal marcada. En temporada alta los precios suben sustancialmente y en ocasiones pude complicarse el alojamiento. En Mayo hizo muy buen tiempo y los precios eran más razonables (no baratos). También te puedes hospedar en casas particulares. Hay carteles evidentes, en todos los tipos de alojamientos, sobre si hay disponibilidad para reservar en ese momento.

Día 1: Gran Canaria – Madrid – Dubrovnick

En Dubrovnick lo mejor está dentro de La Muralla, incluida la visita a esta. La zona principal (llana) es donde se reparten la mayoría de sus principales puntos de interés turístico. El resto es en cuesta, pero hay que subir y bajar escaleras para encontrar rincones con encanto y disfrutar de la ciudad amurallada. Sin estas cuestas el lugar no aguantaría un ambiente medieval tan auténtico. Nos acomodamos en Apartament Divina, en Palmoticeva 14. La localización es perfecta. El apartamento está bien, aunque el bajo tiene muy poca ventilación. Mejor los de arriba. Los dueños no aceptan bien las críticas en internet, pero el lugar está realmente bien.

 Hay muchísimos lugares, con todo tipo de oferta (escondidos o no), donde comer o tomar algo. Se puede comer vegetariano, productos de mar, catar vinos, tomar copas, pizza, helados, picotear... Se recomienda la “sea food”. Al lado del alojamiento había unas calles con restaurantes de todo tipo. El vegetariano hindú está buenísimo. Luego hay otro, muy solicitado (Lady Pi Pi), que se encuentra subiendo todas las escaleras (desde nuestro apartamento) a la derecha. A los pies de la muralla, con un ambiente mediterráneo muy chulo y una comida riquísima. Es una especie de patio-terraza con una pequeña puertita metálica. En todas las plazas hay restaurantes con comida típica, sobre todo, insistimos, la “sea food”.

Llegamos (1 mujer y 1 hombre) pasado, un poco, el mediodía, por lo que aprovechamos para comer, conocer bien la zona (la ciudad amurallada es fácil y agradable de recorrer) Luego paramos a tomar algo, cenar y dar una vueltita antes de dormir.

En muchos lugares, dentro de la muralla, existen tiendas freack de la serie Juego de Tronos. En Dubrovnick, por lo que comentaban, se habían grabado algunos de los capítulos de la misma.

 

Día 2: Dubrovnick (Y zona Este)

                Polse y el Puerto son otras zonas céntricas donde pasear muy cercanas, aunque en realidad todo está a tiro de piedra. El paseo del faro es muy bonito y  al atardecer más aun, con vistas a  la isla de Lokrum. En el muelle, aparte de turistas, también se puede observar a los pescadores trastear con sus redes. Siguiendo hacia el este,  está la playa de Banje (donde tomar un bañito) y más adelante una zona residencial, de muchos hoteles, con bonitas vistas panorámicas de la ciudad amurallada. NOTA: El agua en Croacia es fría. Y por el otro lado (Puerta Pile) está el Fuerte Lovrjenac (que aun estando fuera, forma parte de la zona histórica), un parque no muy bonito (con serpientes) y una zona residencial, con algo más de encanto que la de la zona este.

Aprovechamos el día, desde temprano, para recorrer a pie todas esas zonas comentadas y realizar un recorrido por la muralla. Luego volvimos a la ciudad amurallada para darle otra vuelta y disfrutarla sin prisas. Dubrovnick, en general, no es muy grande y es fácil de visitar mientras se pasea, pero si te aburres puedes optar por alguna de las excursiones que te ofertarán, por toda la zona del muelle, a sus islas más visitadas (Lokrum, Elafiti, Mljet…).
 
 

Día 3: Dubrovnick (Y parte Oeste)

                A unos 3 kms, al oeste, de la “old town” está Lapad. Hay preciosas calas escondidas durante el paseo hasta allí, pero encontrarlas no es tarea fácil. Fuera de eso, es una zona más enfocada al turismo de sol y playa. Playas como Copacabana están más alejadas y, a nuestro parecer, sobrevaloradas. NOTA: Las playas de Croacia serán valoradas según el gusto personal de cada uno. La mayoría de playas son de cantos rodados, salvo algunas excepciones. Nosotros al ser de un archipiélago, con hermosísimas playas, hemos crecido con un gusto determinado, pero para nada queremos decir que las de Croacia sean peores: Hay calas y playas muy, muy bonitas. Sólo que a nosotros nos gusta más la arena.

                A nuestro gusto el paseo fue lo mejor. Terminamos volviendo, no muy tarde, a la muralla para apurar el último atardecer.

Alquilar un coche. Se puede hacer por internet o allí (siempre bajo disponibilidad). Los precios son similares, pero en internet entiendes mejor los seguros y  cómo devolverlo en otro lugar. No consideramos necesario alquilar un coche para Dubrovnik.

 

Día 4: Dubrovnick – Ston.

Una hora de camino separan a Dubrovnick de Ston. Este es un pequeño pueblo con una Muralla, tipo fortificación, que es conocida como la Muralla China Europea (se puede recorrer). Lógicamente, es muchísimo más pequeña. Otros atractivos de la zona son sus salinas y el pequeño pueblo, donde se puede comer en bonitas terrazas o tomar algo. La comida es buena. Son típicas las ostras y langostas.

También se puede aprovechar para  pegarse un salto a la Península de Peljesac y conocer otros lugares (Trstenik, Zulajana…) Luego se puede visitar Mali Ston para comer unas ostras. A esta última se puede llegar comprado el boleto y cruzando la Muralla entera para luego volver por un sendero llano de 1,5 Km (también se puede usar para ir). Hay serpientes. No obstante, aunque es una caminata dura, merece la pena cruzar la Muralla. Calculad 30-45 min para recorrerla. Mali Stone es algo más turístico.

Eso es lo que se podía hacer y fue, más o menos, lo que hicimos. Nos quedamos en un apartamento en Ston, con vistas a la muralla, fuera del pueblo. Bonito, limpio y amplio. Apartaments Vlasic. La calle es Put Malog Stona 2. El dueño y su hija son encantadores.

 

Día 5: Ston – Makarska – Split

Para llegar a Makarska (2 horas) hay que atravesar Bosnia y, si apetece, hacer una paradita ligera o plantearse realizar alguna ruta por la zona.

Makarska tiene un bonito paseo marítimo y un casco antiguo vistoso. Luego una amplia playa de encanto moderado.

Es un buen destino para estirar las piernas y conocer un poco el lugar.

Split (otra hora de carretera) es otra preciosa ciudad amurallada (mucho más grande que Dubrovnik) con un hermoso paseo marítimo, donde pasear y perderse por sus calles es una gozada. Comer o tomar algo, como en Dubrovnik, no es un problema, incluso hay más oferta. Tiene un mercado general hasta 12-14h y algunos más, aledaños, hasta más tarde. La zona está infestada de tiendas de todo tipo, pero tiene un encanto especial. Fuera de la muralla hay zonas más populares, interesantes, donde interactuar con un ambiente más local. También se pueden visitar, turísticamente hablando, El Parque Natural, El mirador o su popular playa de arena (no lo es realmente). Es recomendable comer por la zona de la playa, disfrutando de las preciosas vistas. Hay otras pequeñas calitas, más tranquilas, por los alrededores.

Nos alejamos dentro de la muralla en la calle Julija Nepota 3. Era un estudio (Estudio Josip) con cocina, baño, etc… en un bajo. La situación muy buena (céntrico y tranquilo), el estudio bien, pero nada del otro mundo, pequeñito.

El primer día recorrimos la zona amurallada, el paseo marítimo y los alrededores más cercanos.

 

Día 6: Split

Tras un paseo y desayuno por la ciudad antigua fuimos al Parque Natural, al mirador. Luego un ratito en la playa, barrios aledaños y vuelta a disfrutar de la zona antigua. Para tomar algo alejado del turismo, en un ambiente más local, hay que salir de la muralla.

 

Día 7: Split – Trogir  

Otra encantadora pequeña ciudad amurallada, repleta de rincones bellos, y un hermoso paseo marítimo. Se puede visitar, también, su bonita playa o  las pequeñas calas y pueblitos del otro lado, algo más íntimos. Mínimo una noche para disfrutar de su animada vida nocturna. Fuera de las murallas, por las mañanas, cruzando el puente, ponen un bonito mercado con productos típicos, flores, ropa… De Split a Trogir son unos 45 mts de camino.

Imprescindible quedarse dentro de la Muralla. Las calles son peatonales y hay que cargar  las maletas hasta el alojamiento. Villa Ivanka, en Obrov 10, es el lugar perfecto, precioso y ubicado en una zona encantadora (como todo Trogir). Nada más salir de los apartamentos hay varios restaurantes, pero también los hay en el paseo marítimo o escondidos entre callejuelas y plazas. Por la noche muchos pubs ofrecen música en directo. Muy aconsejable.
 
 

Día 8: Trogir – Sibenik – Zadar

Sibenik: Paseo Marítimo y bonita ciudad medieval amurallada. Hay muchas cuestas, callejuelas,  escaleras y rincones encantadores. No es pequeña, si se quiere ir con tranquilidad hay que llegar con tiempo. (1 hora desde Trogir)

Zadar, junto con Zagreb es la ciudad de ambiente más local que conocimos. Mezcla paseo marítimo, amurallamiento, ruinas romanas e iglesias medievales (quizás más dispersas y menos impactantes que las anteriores), con una animada vida nocturna (local) que conviene no perderse. El Saludo al Sol y El Órgano del Mar, sobre todo al atardecer, son lugares de visita obligada. Nos alojamos en Studios Zana, en Franje iz Milana 4. Parecía una zona rara al principio, pero en realidad es la zona joven y es donde se encuentra el mejor ambiente nocturno. Es un buen sitio donde alojarse. (Otra hora de carretera)

En Zadar sólo pasamos una noche y es suficiente para ver bien el lugar. Incluso para descansar y salir de noche.

 

Día 9: Zadar – Dugui Otok

 Para llegar a esta isla es necesario tomar el Ferry (2 horas aprox.). Esta isla, de 43 kms de largo por 500 mts de ancho, es una oferta más de tipo rural-costera-relax. Por ahora se salva de las aglomeraciones turísticas. Llevar alimentos, por seguridad, lo recomiendan en función de las fechas, ya que fuera de algunos hoteles los horarios son autóctonos (no dirigidos al turista). Tiene muchas playas, alguna de arena (Sakarum), y otras hermosísimas calas donde relajarse absolutamente solo, aunque las indicaciones no siempre son buenas (hay que intuirlas). También está el parque Telascica (hay serpientes),  donde está ubicado en Lago Salado (no flotas). Visitar los pueblitos es fácil. Ojo, sólo hay una gasolinera en la isla.

La mayoría de apartamentos son casas de huéspedes que los lugareños han construidos en sus terrenos. Ofrece un trato cercano. Los croatas están muy interesados en conocer tus costumbres y explicarte las suyas (una vez rompes el hielo) y este ambiente es propicio para eso. Nosotros nos quedamos en Sali. Dentro de la tranquilidad tiene algo más de “vida”. Dos días, que fue lo que nos quedamos, es suficiente para recorrer la isla entera, con todos sus recovecos. En la oficina de turismo dan mapas muy buenos para recorrer los lugares mejores, como dijimos, la mayoría de ellos aun sin explotar masivamente.

 

Día 10: Dugui Otok

Saltando de hermosa cala en hermosa cala, ya que el primer día recorrimos el parque Telascica, el Lago Salado, Sakarum, el faro y los pueblos que habíamos ido encontrando, fue como pasamos el día. Las calas en su mayoría estaban a nuestra única disposición. 
 
 

Día 11: Dugui Otok – Parque Plitvice  

Algo más de 2 horas para llegar a Plitvice. La zona es espectacular, pero ofrece poco que hacer fuera de visitar el parque y sus imponentes cascadas. El parque, no obstante, es de cuento de hadas y hay que recorrerlo, a nuestro parecer, a fondo. Existen varios recorridos: cortos (de menos de una hora) y largos (de más de tres) Hay una zona de cabañas y mesas al aire libre (a mitad del pateo largo) al lado del lago, donde se puede parar para comer, comprar o tirarse un rato sobre la hierba.

Alojarse en hoteles cabaña cerca del parque es la mejor opción. Los propios alojamientos ofrecen desayuno en los precios y preparan cenas típicas en bonitos ambientes.

Nos alojamos en Plitvice Ethno House, en Jezerce 21. Cerca de la entrada del parque en coche. Muy acogedores. Tipo cabaña.

 

Día 12: Plitvice – Zagreb

                Las 2 últimas horas de carreteras croatas hasta llegar a Zagreb. Allí dejamos el coche nada más llegar. Las carreteras están en muy buen estado y no vimos, fuera de los locos que ves en todos los lados, inseguridades en la carretera.

                Zagreb nos encantó. Fuera de la abundante oferta cultural, arquitectónica o gastronómica que ofrece, Zagreb, destaca por su particular encanto local. Pasear mezclando zonas y visitando barrios es una maravilla. Además, así es como se encuentran los mejores lugares para comer (Lari & Penati). En la zona centro, si buscamos algo más selecto, el restaurante Agava está muy bien.

                A Zagreb la podríamos, a grandes rasgos, dividirla entre Ciudad Alta, Ciudad Baja (centro) y alrededores del centro.

                Ciudad Alta: Podríamos decir que sería el barrio antiguo de Zagreb. Comprende los barrios de Gonji y Kaptol. Hay numerosos museos, iglesias, la Puerta de Piedra, la catedral… Por las mañanas montan un mercado muy bonito para visitar.

                Ciudad Baja: Sería, realmente, el centro de la ciudad. Trg Josipa Jelacica es su punto neurálgico de frenesí. También hay museos, galerías, iglesias, parques, el Jardín Botánico… Hay que bajar hasta la estación de tren callejeando y moverse por esa zona

                Para los alrededores podemos caminar o pillar el tranvía, en función de lo que nos queramos alejar o queramos ver.

                En todas las zonas hay lugares donde comer o tomar algo, pero la zona alta, la baja y sus confluencias, sin lugar a dudas, es donde más vida y ambiente hay. Es cuestión de dar un paseo y buscar que se quiere hacer. La ciudad lo pone muy fácil.

                Estuvimos 2 noches y nos dio tiempo a hacer de todo. Eso sí, la máxima es madrugar. El primer día (aprovechando que dejamos el coche por la zona sur) barrimos la ciudad de abajo a arriba. El segundo día lo dejamos para ver extrarradios y volver a pasear por las zonas que más nos habían gustado.

 

Día 13: Zagreb y alrededores

                Continúa la visita a los lugares anteriormente mencionados (con calma). Esta vez iniciamos la excursión desde el apartamento Cilindar (calle Radićeva 6). Al lado de Trg Josipa. Una inmejorable ubicación, unos apartamentos excelentes y un trato maravilloso. Totalmente aconsejable.
 
 

Día 14: Zagreb – Madrid –  Gran canaria

                Salíamos temprano, dimos una última vuelta por los alrededores, y de vuelta para casa. Nos llevó el encargado de los apartamentos (pagando).

 

E.Jota