martes, 1 de mayo de 2012

CHINA: 14 DÍAS/13NOCHES. ABRIL 2012


CHINA: 14 DÍAS/13NOCHES. ABRIL 2012

 

BEIJING (BADALING) – XI’AN – GUILIN (YANGSHUO) – SHANGHÁI.

 

En este viaje, en todos los lugares que visitamos, nos fueron útiles para comunicarnos unas tarjetas que hicimos para poder entendernos mejor. En China, obviamente, todo está en chino y la mayoría de la población no habla otra lengua. Así que pensamos qué situaciones se nos podrían presentar (comer, movernos…) e hicimos esas tarjetas (con pronunciación fonética y todo) que ya hemos subido en un post anterior (entenderse en china)

Fue necesario solicitar el visado a la embajada.

 

Día 1) GRAN CANARIA – MADRID – PARÍS – BEIJING

                Se pierde un día en aeropuertos y aviones. Nosotros teníamos que llegar a la capital china por la mañana (ese era el plan), pero nos pilló la huelga de controladores franceses y perdimos la conexión en París. Nos decepcionamos un poco. Creímos que íbamos a perder un día de nuestra estancia en China, pero finalmente tuvimos suerte. Fuimos corriendo a la oficina de la aerolínea para protestar y, para nuestro asombro, nos adjudicaron las dos últimas plazas en el siguiente vuelo (en el día). Finalmente, en vez de llegar a primera hora de la mañana, llegamos pasado el mediodía. Perdimos unas cuantas horas, pero pudo ser peor.

Visitar Beijing por menos de 5 días, y más teniendo pensado realizar una escapada a la Gran Muralla, no nos pareció una buena idea.  Esta ciudad ofrece infinidad de cosas que hacer, y lugares que visitar, a casi cualquier hora del día.

Nuestro plan (un hombre y una mujer), en Beijing, consistió en intentar tener tiempo suficiente para recorrer la mayor parte de sus rincones a pie, degustar su gastronomía y, por supuesto, tampoco olvidar sus monumentos más significativos.

En nuestra opinión (somos isleños) las distancias son realmente enormes (aún dentro de la propia ciudad) y se hizo necesario planear los movimientos por zonas. Desde el punto más alejado hacia el centro de operaciones que habíamos escogido (cerca de la Ciudad Prohibida) o al revés. De esta forma nos asegurábamos ir barriendo grandes áreas y si luego nos gustaba algo especialmente tendríamos la oportunidad de detenernos un poco más o visitarlo nuevamente en otro momento.

Un dato anecdótico es que Beijing está situada estratégicamente para favorecer la electricidad estática y en numerosas ocasiones (al agarrar una baranda, subirte a un taxi…) notamos en nuestra propia piel el efecto de las pequeñas descargas que, a su vez, iban acompañadas de un sonido eléctrico y una diminuta chispa.

Nos hospedamos en Days Inn (Forbidden City, Beijing), al lado de un bonito parquito que llevaba a la Ciudad Prohibida. Cominos algo ligero (tipo pincho) en un bar cercano al hotel. Tras el tentempié nos tiramos a la calle, para familiarizarnos un poco con la zona e intentar orientarnos, rumbo a la Ciudad Prohibida y Tiananmén (están una enfrente de la otra). El lugar estaba infestado de gente, pasando de un lado a otro, y de militares chinos. (NOTA: En la plaza está controlado el tránsito y no dejan sacar fotos desde su interior). Dimos una vuelta por esta zona y cuando nos quedamos satisfechos fuimos dirección a la avenida Quian men (más de estilo europeo) y luego a Dashilar y alrededores. Las calles aledañas  están repletas de restaurantes y tiendas de estilo más tradicional. La zona es muy entretenida y por las noches encienden los neones. Cenamos ahí.

Tenemos que confesar que, en nuestro afán por conocer los lugares que visitamos caminando (en la medida de lo posible), a la vuelta cogimos por el Barrio de las Legiones Extranjeras y nos desorientamos un poco. Estuvimos dando pata durante, aproximadamente, dos horas hasta llegar al hotel. La otra opción hubiese sido pillar un taxi, pero queríamos orientarnos y lo conseguimos.  Además pudimos ver como los vecinos de algunos barrios quemaban inciensos y velas en las entradas de sus casas o portales. Muy curioso.

 

Día 2) BEIJING

                Este día, desde temprano, nos dirigimos a la Ciudad Prohibida. Esta vez para visitarla por dentro. Inmensa y grandiosa.  Al terminar la visita pusimos rumbo al Parque Jingshan (barrera feng shui de la ciudad).  Un lugar encantador donde pasear y visitar su templo, en lo alto de una loma, son sus principales atractivos (la vista desde el templo ofrece una perspectiva aérea de la Ciudad Prohibida)
 
 

Beijing nos sorprendió, principalmente, porque pese a ser una ciudad, como ya apuntamos antes, infinita y llena de contradicciones, sigue conservando su aspecto imperial casi intacto. Efectivamente, el tráfico es caótico, encuentras calles atestadas de gente, hay barrios más modernos, zonas comerciales masificadas y construcciones de un socialismo a la rusa, pero en la calle no sufrimos agobios. Los lugareños (excepto los vendedores de las zonas más comerciales) tienen un ritmo más calmado y autóctono que por ejemplo en Shanghái. Y es habitual ver a mujeres en pijama por la calle, señores jugando juegos de mesa, sacando su pájaro enjaulado a pasear… Para ver esto último se hace necesario patear.

Seguimos nuestra excursión hacia las torres de la Campana y el Tambor, cruzando puentitos, pequeños parques y viendo el día a día de la población local. Una vez ahí, dimos un paseo por Nanluogu Xiang (animada calle comercial) y los bonitos hutongs de la zona. En Nanluogu Xiang se puede comer en cualquier lado.

Luego, entre calles con farolillos rojos, templos, grandes edificios de negocios  y casas clásicas, aprovechando que se acercaba la tarde, nos dirigimos al centro comercial Yashow (en la zona de Sanlitún). El camino es interesantísimo y el centro comercial es la bomba. Eso sí, hay que regatear duro. Hay otros centros comerciales de marcas occidentales, pero con Yashow a nosotros nos pareció suficiente.

En los alrededores de la zona se puede cenar en auténticas maravillas de restaurantes. Nosotros esa noche elegimos vietnamita (Va Va Voom), pero volvimos a cenar otra noche pato a la pequinesa (ya contaremos).

La vuelta la hicimos en taxi al hotel.

 

Día 3) BADALING (EXCURSIÓN) Y BEIJING

Una visita que no puede faltar, si uno se encuentra por los alrededores de Beijing, es la de la Gran Muralla China. Construida para defender la frontera norte del Imperio Chino de sus diferentes atacantes, en ella, según dice, se encuentran enterrados muchos de los trabajadores que perecieron durante la construcción de la misma.

Existen numerosos lugares desde donde se pueden visitar sus tramos. Unos más en ruinas y otros mejor conservados. La mayoría de hoteles te hacen pequeños tours de un día, en los que además de ver la Gran Muralla te llevan a otros lugares de interés turístico. Nosotros preferimos ir por nuestra cuenta a Badaling (+/- 4 horas de carretera ida y vuelta), que es la parte mejor conservada según las guías. Nos buscamos la vida para buscar a alguien que nos pudiese llevar. El elegido fue un taxista con el que pactamos un precio equitativo (pero barato) en función de los que se barajaban en las excursiones programadas. Preferimos obviar los otros puntos de interés (Tumbas Ming, algunos templos…), aunque el taxista nos lo ofrecía por el mismo precio, un poco por tiempo (preferíamos vivir algunas aventuras más en la ciudad) y, un poco, porque después de haber estado en la Gran Muralla pensamos que  cualquier otra cosa de los alrededores nos iba a resultar insignificante. Es verdaderamente grandiosa.

Alrededor de la muralla hay restaurantes, tiendas de suvenires, etc… Los precios, aunque algo más caros, eran baratos. En general China no resultó ser cara.

El taxista nos dejó por la zona del hotel pero, como habíamos madrugado mucho, aún contábamos con varias horas de sol.

Para terminar el día improvisamos otro circuito que nos llevó desde la Ciudad Prohibida hasta Xidan y alrededores (de camino nos encontramos imponentes edificios de corte comunista). Comimos en un restaurante, donde con ayuda de nuestras tarjeta y el amable dueño del local (no hablaba inglés) nos pusimos hasta las cejas. Luego seguimos por el parque de Beihai (Torre Blanca), andando, dirección a Chaoyang (norte y sur) para inspeccionar la zona y terminar el día en la zona comercial de Dongchang’an.

 El lugar es de un bullicio y jolgorio importante. Existen numerosos (infinitos) puestos de comida (Mercado Nocturno de Dong’an Men). Hasta incluso una de sus calles (Wangfujing) ofrece una oferta de insectos, estrellas de mar y otras rarezas. Sin duda, aunque es un lugar muy turístico y comercial, hay que darse un buen paseo por la zona (mejor de noche)

 

Día 4) BEIJING

                Otra vez madrugamos y fuimos dirección al parque del Templo del Cielo. Muy bonito. Si se va temprano, en el parque, se puede ver gente haciendo ejercicios tradicionales, bailando, cantando… es muy, muy, diferente y atractivo de ver. Tras ver el templo, y pasear por el parque, recorrimos un poco los barrios adyacentes para  ir al Mercado de las Perlas y ver alguna cosa. Comimos allí.

Cargados con las compras fuimos hacia la zona de Quian men, pero pasando por algunos barrios más al sur (no fuimos directamente). Por la zona nos encontramos varios mercados tradicionales atestados de lugareños comprando o, incluso, peluqueros y dentistas que trabajaban a pie de calle. Muy auténtico. Por estas zonas también había muchos lugares donde se masajeaban los pies (reflexología) y nos animamos a que calmasen nuestros incipientes calambres. Una cosa llevó a la otra y también nos dimos un masaje integral.

Tras los masajes fuimos a tomar unas cervezas por la zona, luego al hotel a dejar las cosas, una última vuelta y para cenar fuimos (en taxi) a comer pato a la pekinesa al restaurante Beijing Dadong Roast Duck (en Salitún- Chaoyang). Muy bueno. Es algo selecto, pero no caro. Tampoco se ponen con remilgos estéticos (ni de moda) para que entres a comer. Eso sí, el restaurante se llena. Hay que ir temprano o tener algo de paciencia.

 

Día 5) BEIJING

                Lo primero… madrugar. Este día nos pusimos rumbo hacía el parque Ming Chéngqián Yizhi Gongyuánen para ver algunos restos de la antigua muralla y disfrutar de las magnolias en flor. Desde allí, caminando por varios barrios, hacía Yong He Gong (templo lama). El templo es inmenso y muy bonito. Muchos lugareños se acercan para hacer ofrendas de inciensos, frutas, flores… Muy aconsejable.

                A esas alturas no nos quedaba mucho más por ver, por lo que decidimos darnos un salto por el distrito de arte, darle otra vuelta a Salitún, comer algo, ir al distrito financiero  y desde allí al hotel, para terminar por la zona de Dongchang’an. También se agradeció otro masajito en los pies (que gusto, oye).

 

Día 6) BEIJING – XI’AN

La zona es conocida, sobre todo, por su cercanía al yacimiento arqueológico donde se encuentran los archiconocidos y asombrosos Guerreros de Terracota. No obstante, el lugar tiene otros encantos, y aparte de poder perderse por la ciudad vieja y el barrio judío existen otros lugares de interés, eso sí, ensombrecidos por lo impresionante que resulta haber visto los Guerreros.

Dentro de la muralla, en Xi'an, existen dos zonas no del todo delimitadas: la antigua (más interesante) y la moderna. Es un curioso contraste, ya que se va pasado de una a otra sin darse mucha cuenta.

Llegamos temprano (cogimos el avión a las 07:00). Es importante madrugar. Desde el aeropuerto a la ciudad el paisaje era bastante desolador. Numerosas urbanizaciones, aún en construcción, compuestas por torres de edificios iguales, alguna central que parecía nuclear y una inmensa llanura (esto no fue tan malo), fue todo lo que vimos hasta llegar hasta las inmediaciones del centro de Xi’an (dentro de la muralla).

 Nos hospedamos cerca de la Torre del Tambor en el hotel Citadines Central Xi’an. Un lugar correcto y bien situado. Ese día entero recorrimos todo el interior de la muralla (Barrio Musulmán, torres de la Campana y el Tambor…) y partes aledañas del exterior. Las zonas más tradicionales son preciosas y muy íntimas.

Comer tampoco es un problema. Hay de todo.

 

Día 7) GUERREROS DE TERRACOTA (EXCURSIÓN) Y XI’AN

Bajo nuestro punto de vista se hacen necesarias 2 noches para, aparte de ver los Guerreros de Terracota, poder disfrutar de la ciudad con calma y conocerla más intensamente. Sólo la excursión para ver los Guerreros, y si se opta por no realizar otras excursiones, puede llevar más 5 horas de las cuales aproximadamente 2 son de carretera (ida y vuelta).

La historia cuenta que buscando agua en la zona, en vez de eso, encontraron a estos famosos guerreros, que el primer emperador de la dinastía Qin había mandado a enterrar junto a él para que le defendiesen de sus enemigos en la otra vida. El hombre debía tener malas pulgas. Con respecto a los guerreros hay que decir que no hay dos iguales. Todas las figuras son distintas.
 
 

Saliendo temprano conseguimos volver a Xi’an con bastante tiempo y, aparte de recorrer algunos lugares que nos habían gustado el día anterior, nos dimos una vuelta tranquila por el coqueto zoco y también visitamos la mezquita.

 

Día 8) YANGSHUO

Yangshuo es un paraíso. Un paisaje compuesto por montañas de roca kárstica cubiertas de vegetación, arrozales y rincones de cuento de hadas. Bañado por los ríos Li y Yulong la modernidad china aún no ha entrado de lleno en el lugar y pasear, ya sea a pie por la pequeña ciudad o alquilando una bicicleta y recorriendo sus tesoros naturales y arquitectónicos, es una experiencia irrenunciable.

Optamos por pasar 3 noches en la zona (2 en Yangshuo y 1 en Guilin). En Yangshuo nos hospedamos en el hotel Riverview (justo enfrente del río). Simplemente encantador.

Si se madruga y se coge uno de los primeros vuelos desde Xi’an se puede llegar sobre el mediodía al lugar. Calculamos una hora y poco desde el aeropuerto hasta Yangshuo y, más o menos, el mismo tiempo para ir desde Yangshuo a Guilin.

El camino hasta Yangshuo es espectacular, paisajísticamente hablando, y lo mismo le pasa al propio Yangshuo. Tiene una magia especial difícil de describir.

El primer día lo utilizamos para recorrer el pueblito a pie y perdernos por cuantos más rincones mejor. Tiene varias colinas (de la Dama, de la Cabeza de Dragón…), el pico Bilian, el parque y muchísimos rincones preciosos. Desde la orilla del río se pueden ver bueyes de agua paciendo en la otra orilla, barcas de bambú…. Gracias que hoy en día las cámaras trabajan con memoria, si no hubiesen caído un buen número de carretes.

Hay muchas terrazas,  restaurantes y bares. La mayoría con mucho encanto. La cosa es elegir.

 

DÍA 9) YANGSHUO (EXCURSIÓN EN BICI Y PUEBLO)

El segundo día nos hicimos una ruta en bici hasta el Puente del Dragón, de aproximadamente 600 años de antigüedad. Recorriendo pequeños pueblos, arrozales, piscifactorías, imponentes montañas, el circuito se alargó por, más o menos, 6 horas.  Durante el recorrido se va viendo el día a día del lugar y hay que hacer un gran esfuerzo para no parar cada 100 metros y hacer una foto. Eso sí… hay que estar en forma. La pechada es intensa. Decían que este circuito tenía 20-25 kilómetros.
 
 

Hay alguna ruta que otra más. Los mapas con las  rutas los dan con la bicicleta. Para nosotros fue suficiente con una (dicen que la más impactante). Al volver nos arreglamos y salimos a disfrutar del lugar.

Esa noche hubo tormenta. Antes de que descargase compramos la cena y cenamos desde la terraza del cuarto mientras tronaba y llovía a cántaros, pero con calor.

 

DÍA 10) GUILLIN

Abandonar Yangshuo nos dio mucha pena, pero había que seguir el viaje y conocer Guilin. Como ya dijimos, si no se van a visitar más arrozales, con un día (con su noche) pensamos que es suficiente para perderse por la ciudad y conocer sus zonas más emblemáticas. Otra cosa es encontrar un supermercado. Nos la vimos y nos la deseamos hasta que encontramos uno. Aunque, sinceramente, excepto la fruta, comprar algo es una lotería. Ves muchos productos pseudoapetecibles, pero debido a que está todo en chino no sabes que es cada cosa.

La ciudad fue quizás la más normalita de todas las que visitamos, pero tiene un par de parques impresionantes y otros lugares dignos de ser vistos.

 El parque de las Siete Estrellas es su principal reclamo, pero, por ejemplo, las Pagodas Gemelas (del Sol y la Luna), la muralla, la cueva de la Flauta de Caña… o, incluso, si se quiere ver un oso panda, el zoo, son cosas interesantes que ver mientras se va de un lado a otro. También montan un mercado nocturno bastante curioso.

                Nos hospedamos en el  hotel Jing Guan Ming Lou Holiday. Bonito. Al lado del Lago de Guillin y visitamos los lugares mencionados y algunos otros por el camino.

 

Día 11) GUILLIN – SHANGHÁI

Shanghái, de una manera poco fidedigna y a primera vista (entre otras cosas por sus dimensiones), podría definirse como un Beijing moderno. Son necesarios, por lo menos, cuatro días completos para hacerse una idea, más formada, de todo lo que abarca esta alocada metrópoli china. La ciudad se puede dividir en 4 tipos de zonas (de manera muy general). Casi todas ellas entremezcladas sin un patrón aparente:

1)      Zonas Modernas: Sin contar con la zona del Pudong, Shanghái está repleta de gigantescos edificios, luces de neón, grandes centros comerciales, galerías de arte… Su perfil de rascacielos vistos desde el Bund es realmente impresionante.

Por las calles nos pudimos encontrar todo tipo de gente, con las pintas más locas imaginables, y mucho extranjero residente en Shanghái. Además de un escaparate con tiburones.

2)      Zonas Tradicionales: Existen varios lugares de estilo tradicional. Unos más ostentosos como los Jardines de YùYúan y otros menos impactantes, pero igual de interesantes, como algunas de las calles gremiales que nos fuimos encontrando o algunas zonas de mercados.

3)      Zona Colonial: La zona de la concesión francesa, algunos pomposos edificios y hoteles de corte colonial, recuerdan los años de intenso comercio con occidente. Uno de los productos más demandados era el opio. No hay que olvidar que la maravillosa Shanghái actual también tuvo un pasado.

4)      Alrededores: Existen templos y puntos de interés que nos obligaron a desplazarnos a la afueras de Shanghái. Gracias a ello, y a nuestra devoción por caminar, descubrimos rincones realmente encantadores, aunque, haciendo honor a la verdad, son pocos.

Llegamos sobre el mediodía y nos hospedamos en Astor House Hotel. Muy bonito y bien situado. Ha alojado a celebrities vintage (Einstein…). Cruzábamos un puente y estábamos en el Bund.

Antes de dirigirnos a la zona del Bund (estaba atestado de gente) decidimos desviarnos por el interior, siguiendo el afluente del rio (dirección oeste), para ver algunos barrios menos abarrotados de turistas. Entre las curiosidades se pueden destacar que vimos muchos novios realizándose las fotos nupciales o la curiosa forma de colgar la ropa: metiendo por un hueco de la camisa o pantalón una tubería que descansa sobre un soporte (mejor es verlo).
 
 
 Comimos por ahí y luego, tras un callejeo interior, terminamos en el Bund, desde donde las vistas del Pudong eran impresionantes y el paseo muy agradable (aunque seguía masificado).

Dejando el Bund atrás fuimos dirección a la Plaza del Pueblo y alrededores. Hay algunos parques y edificios interesantes.

 Una cosa muy típica para comer son los dim sum (buenísimos), pero cuidado con la salsa (suele quemar).

 El camino de vuelta nos llevó a los alrededores de Nanjing . Es una zona de actividad intensa, con multitud de centros comerciales, neones, tiendas, restaurantes, escaparate-acuario con tiburones, etc. La zona está masificada de gente y es bastante escandalosa (sobre todo de noche), pero también es bastante entretenida.

 

Día 12) SHANGHÁI

El Bund, como dijimos, estaba al lado del hotel, por lo que aprovechamos, por la mañana, para darle otra vuelta, sin tanta gente, y sacar algunas fotos. (NOTA: Hay una réplica del toro de Wall Street por debajo del paseo).

Existen tres formas de cruzar del Bund al Pudong: en taxi, metro o tren psicodélico. Elegimos la segunda. La zona sobre todo es de negocios (rascacielos de oficinas), aunque también hay alguna zona comercial (cara y de escaso interés) y algunos reductos de las casas tradicionales de los lugareños, que aún resisten la invasión del ladrillo. Había muchos rascacielos en construcción y las zonas de viviendas se veían muy arrinconadas. No sería de extrañar que de aquí a unos años ya no quedara ninguna. Subimos al WFC (turistada), pero sinceramente no nos mereció la pena. Mucha polución, que empobrece las vistas, y un mareo innecesario (el ascensor subía a una velocidad endiablada y se nos taponaron los oídos). Los amantes de la arquitectura moderna, sin duda, disfrutarán más del lugar, aunque para fotos toda la zona da bastante juego.

Tras la visita al WFC, el mareo, y haber desayunado, tomamos el metro para dirigirnos Tianzifang (zona de callejones típicos y tiendas coquetas)  y de la Concesión Francesa. El lugar es bonito, con boutiques y alguna terraza. Ideal para pasear. Paramos para comer. Desde aquí seguimos la estrategia del callejeo hasta llegar a la zona de Jing’an, donde se encuentra el templo Golden Jing an. La estampa de lo moderno y clásico, si cabe, aquí es más explícita. La zona, descontando el templo (que tampoco es modesto), está repleta de glamurosos centros comerciales caros de marcas occidentales (tipo “milla de oro”) y un rinoceronte al que hay que frotarle el cuerno.

Seguimos hacia la M50, para ver lo último en arte chino. De ahí al hotel, callejeando por el norte. Cenamos en los alrededores del hotel.

 

Día 13) SHANGHÁI

                Cada día, tuviésemos que andar o coger metro, intentábamos salir hacia un lado diferente desde el hotel. Queríamos huir de los lugares que ya habíamos visto. Esta vez, para ir hacia el templo del Buda de Jade, nos desviamos por Hongkou para coger el metro desde allí. Por el camino nos llamaron la atención unos centros comerciales a la asiática, mercados callejeros, puestos de comida… muy interesantes. Tomamos nota para volver en otro momento.

Ya de por sí, salir del meollo da otra vista de Shanghái. Aunque tampoco con muchísimo encanto. Había zonas de embajadas, edificios glamurosos y a unas cuantas calles y zonas más desfavorecidas.  El templo es bastante grande e interesante. Desayunamos por la zona.

Volvimos a dejar de lado el transporte público y, mapa en mano, fuimos a conocer los Jardines de Yuyuán. El camino es muy entretenido y los jardines, con sus estanques con carpas de colores, puentitos, pagodas… son maravillosos. Toda la zona es muy movida y se puede encontrar de todo (compras, comida…). Por ponerle un pero, podríamos decir que la zona vende una imagen más de la China que conocemos en Europa, pero a lo magnificado (multiplicado por diez). Tras la obligada visita al parque comimos y nos pusimos en marcha rumbo a Middle Fang-bang Road. Esta zona tiene un encanto especial. Muchas de las tiendas son partes de la propia casa y nosotros vimos pocos turistas en relación con otros lugares. Si se quiere visitar a fondo (no es pequeño) lleva su tiempo.

Para terminar seguimos andando hasta el hotel, nos  refrescamos y luego pasamos la noche entre el Bund, tomando unas copas en la terraza del Atanu y por los alrededores de Nanjing, donde cenamos.

Día 14) SHANGHÁI – PARÍS – MADRID – GRAN CANARIA

                Este día nos lo tomamos con calma. Era el último, pero como el avión salía de noche disponíamos de todo el día para seguir recorriendo la ciudad. Verdaderamente ya habíamos visto casi todo lo que queríamos, por lo que desayunamos en el hotel (no incluido) y fuimos a Hongkou, que era la zona que nos llamó la atención el día anterior. El lugar, aunque no tan impoluto como la zona del Bund, tiene ese encanto tradicional que es difícil de encontrar en Shanghaí. El área comercial es una locura y los puestos de comida en la calle están de escándalo.

                Tras pegarnos toda la mañana por allí, andamos a las partes más céntricas para darles un último repaso. Este día, como estábamos molidos, aprovechamos para darnos un último masaje antes de coger el taxi hacia el aeropuerto.

Sin duda China es un país de contrastes. De costumbres y usos completamente diferentes a los occidentales, pero el verdadero contraste se da dentro de la propia China (dentro de una misma ciudad).

 

E.JOTA

ENTENDERSE EN CHINA:



Entenderse en China no es tarea fácil. La mayoría de la población no conoce el inglés (cuanto menos el español) e incluso en algunos hoteles se hace difícil encontrar alguien que lo hable en cualquier momento.

            Advertidos de esta circunstancia decidimos, antes de arriesgarnos a la total incomunicación, hacernos unas tarjetas con las frases, en nuestra opinión, más necesarias. Y la verdad es que nos fue muy bien.

Actualmente existen otras tecnologías  más avanzadas que el papel, pero este último no depende de baterías. Y si lo forramos tampoco se moja.

Esperamos que les sean útiles.
 
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martes, 1 de noviembre de 2011

BERLÍN: 5 DÍAS/4 NOCHES. OCTUBRE 2011


BERLÍN: 5 DÍAS/4 NOCHES. OCTUBRE 2011

                Berlín fue el inicio de una ruta que hicimos por Europa Central y en la que también recorrimos Praga, Bratislava, Budapest y Viena.

 

Día 1) Gran Canaria – Berlín

                Llegamos (2 mujeres, 2 hombres y una niña) al aeropuerto de Berlín en horario de tarde-noche. Sin demasiadas distracciones, nos metimos en un taxi y nos dirigimos al apartamento que teníamos reservado. Estaba situado en la calle Rosa-Luxemburg,  a pocos minutos de Alexanderplatz. El apartamento estaba bien, sin lujos.

                Una vez que dejamos las maletas fuimos rumbo a la plaza (Alexander). Esa noche era la última del Oktoberfest, por lo que directamente fuimos a ver la fiesta que se había montado. Había muchos puestos de comida, souvenirs y en el centro de la plaza se habían instalado unas cuantas barras y mesas al estilo bávaro (Biergarten), donde se servían cervezas de litro una tras otra.

                Cenamos algo y, tras una pequeña vuelta más, nos fuimos a dormir.

 

Día 2) Berlín

                Salimos del apartamento en sentido contrario al del día anterior (dirección Volksbühne), desayunamos por la zona y pusimos rumbo a Mauerpark, paseando y viendo encrucijadas de semáforos de la antigua zona comunista, para echarle un ojo a su encantador mercado de las pulgas y tomar unas cervezas por el lugar. Seguimos camino hacía Mitte (Islas de los museos, avenida Unter den Linden…). En Monbijoupark montan unas tumbonas, hay música en directo y se disfruta de un ambiente muy agradable con vistas al río y a la isla.
 
 

                Cuando se acercó la noche nos entretuvimos por la avenida Unter den Linden y acabamos en la Puerta de Brandeburgo, donde había un sarao (conciertos) de importancia y se hacía difícil caminar.

 

Día 3) Berlín:

Primeramente, dimos otra vuelta por la Puerta de Brandenburgo. La abarcamos desde otras calles (para no repetir caminos). El lugar estaba como si no hubiese pasado nada la noche anterior. Había muchos turistas y personas disfrazadas (militares, Darth Vader…) para que se hicieran fotos con ellos. Estuvimos recorriendo los alrededores y atravesando la puerta un par de veces. Si uno se fija en el suelo están marcadas las zonas por donde discurría el famoso Muro de Berlín. La zona tiene muchos lugares interesantes que visitar.
 
 

Nuestros amigos nos hablaron de unos Freetours que se realizan de manera gratuita (se paga la voluntad) que recorren las zonas más significativas (históricamente hablando) de Berlín. Como es lógico, casi todo el tour versa sobre la segunda guerra mundial, Hitler, los nazis… Dura unas cuantas horas (alrededor de tres). En realidad hay varios tours, pero no todos son gratis.

El tour tocaba los siguientes lugares: La Puerta de Brandenburgo, Bundestag, Memorial por los Judíos de Europa Asesinados, el bunker de Hitler (sólo la zona, el bunker está destruido para evitar ensalzamientos del personaje), zonas del muro (no la East Side Galery), el  Check Point Charlie, la Universidad Humboldt, Gendarmenmarkt (iglesias gemelas), el museo de arte (alrededores)…

El tour, entre otras cosas, nos refrescó como algunas marcas actuales de la industria alemana participaron en experimentos de todo tipo, utilizando a los judíos como simples cobayas.

Terminó en los alrededores del museo de arte y fuimos a comer a Hackescher Markt. Una bonita plaza con multitud de terrazas de comida local.

Una vez con las pilas cargadas nos pusimos rumbo, ya por nuestra cuenta y bordeando el río, al pie de la torre de la televisión (un paseo muy agradable). Seguimos andando hasta la East Side Galery (Friedrichshain) y el Barrio Turco (Kreuzberg).
 
 

En Kreuzberg, ya anocheciendo, empezó a llover, por lo que decidimos movernos al Bahnhof Postdamer Platz. Tuvimos problemas para ir en taxi con la niña, los taxistas no querían subirla. Finalmente paró uno. La zona es lujosa y llenas de cafés y restaurantes. Es donde está el Sony Center y donde se instaló el primer semáforo de Europa.

Finalmente acabamos en los alrededores de Alexanderplatz, donde cenamos y dimos un paseo antes de dormir.

 

Día 4) Excursión Sachsenhausen y Berlín

                Este día lo cogimos para dar una pequeña excursión al campo de concentración (no de exterminio) de Sachsenhausen. Dependerá de los gustos e inquietudes. El campo es inmenso. Muestra barracones, salas de torturas… Es todo muy macabro, pero historia al fin y al cabo. Vale la pena interesarse por las locuras que ha sido capaz de realizar el ser humano si con eso se consigue que no vuelvan a suceder. En fin. Hay que llegar a Oranlenburg (estación) para, si se quiere, visitarlo.

                Al regresar pasamos por la zona de Postdamer Platz para verla de día y comer algo. Callejeamos toda esa zona y las aledañas andando. Tanto es así que llegamos a los alrededores del apartamento, para cenar, entrada la noche, en un italiano.

 

Día 5) Berlín – Praga

Teníamos que ir a por el coche pero, como madrugamos, contábamos con tiempo y, antes de recogerlo, nos dimos un paseo hasta el Memorial para visitar su museo (en la planta baja, tipo bunker). El lugar ponía los pelos de punta. Se exhibían cartas de personas en campos de concentración que hacían saltar las lágrimas. También dependerá de las tragaderas personales para decidirse por visitarlo.
 
 

Para terminar fuimos en busca del coche y nos pusimos rumbo a Praga.

 

E.JOTA
 




miércoles, 1 de junio de 2011

COSTA RICA 16 NOCHES. MAYO 2011


COSTA RICA 16 NOCHES

 

Fue un viaje en el que hubo de todo: playa, naturaleza, volcanes, marcha nocturna, relax…
Hicimos parte del viaje con una pareja de amigos (hombre y mujer) y parte nosotros dos (hombre y mujer) solos. Estuvo genial y para que nuestros amigos no se perdieran nada de lo que considerábamos imprescindible hicimos un itinerario un poco loco, con algunos cuantos kilómetros de carretera más de lo normal.
Como consejos previos al relato del itinerario destacar que se debe usar mucho protector solar, mucho repelente, mosquitera, y tener especial cuidado con las serpientes y los cocodrilos en las desembocaduras de los ríos al mar en algunas playas.
Las sodas son lugares, muchas se encuentran por el camino, para comer comida tica casera a buen precio.
Nosotros, excepto el hotel de San José (la primera noche) y el de Tortuguero, cogimos los alojamientos por el camino (ayudándonos de la guía y el GPS del coche) No nos costó demasiado encontrar sitios buenos y económicos.
El coche lo alquilamos con la empresa Mapache rent  a car (compañía local). Alquilamos un todoterreno pequeño, que es lo que más se recomienda, para no tener problemas si te metes por carreteras complicadas. Hay que decir que las carreteras principales que cogimos estaban en buen estado y la conducción no fue complicada. A excepción de algunos caminos con curvas, lluvia o niebla. Ya dijimos que en el viaje hubo de todo, pues también climatológicamente hablando.

Día 1:

Llegamos a San José por la tarde-noche (con el transfer acordado con el hotel). Nos alojamos en el hotel Presidente, céntrico y recomendable. Nos dieron una habitación con jacuzzi privado, superior a la que habíamos reservado. Dejamos las maletas y fuimos a dar un pequeño paseo para tomar contacto con la ciudad.

Dado que pronto se hizo de noche y que lo que habíamos leído sobre la seguridad en la ciudad asustaba un poco, no quisimos alejarnos demasiado de las zonas turísticas o parques más cercanos (Morazán, La Merced, Central…). Luego cenamos en un restaurante (justo en frente del hotel) en la misma Avenida Central y fuimos a descansar. Hay que resaltar que no nos sentimos inseguros en ningún momento.

Día 2:

Nos levantamos temprano para aprovechar bien las horas que íbamos a pasar en la capital. Primero fuimos a callejear, más intensamente, por las zonas con mayor reclamo turístico (Teatro, Catedral, Mercado Central…) y luego nos vinimos arriba y empezamos a buscar otros lugares (no tan conocidos) como iglesias (Pasión por las almas…) o capillas (Sta Margarita...), para conocer un poco más de la capital yendo de un lado a otro. 

San José tiene el espíritu de las grandes capitales latinoamericanas, pero es fácil de recorrer. Luego regresamos al hotel, donde habíamos quedado con el rent a car, para hacer el trámite del alquiler del coche, y comenzamos nuestro viaje por carretera.
Este día teníamos planeado llegar a Montezuma por carretera (más de 5 horas), para pasar 2 noches allí, pero hubo un contratiempo en la carretera. Un camión tipo tráiler se había chocado y estaba atravesado en toda la carretera (imposibilitando el tráfico en cualquier sentido) La carretera quedó cortada durante más de hora y media, hasta que vinieron a remolcarlo (con tractores y camiones) los propios vecinos y lugareños. Esto, lógicamente, nos hizo perder bastante tiempo, sobre todo en horas de luz.

Las carreteras secundarias de Costa Rica, aunque en buen estado, no están muy bien  iluminadas por las noches. Aparte de eso, comenzó a llover y decidimos pararnos en Playa Naranjo (cerca de Montezuma). Pasamos la noche en el bed & breakfast Playa Naranjo. Fue nuestra salvación debido a que por la zona era cada vez más difícil moverse a oscuras. Allí cenamos, dormimos y, al día siguiente. desayunamos para seguir nuestro camino bajo la luz del sol.

Día 3:

Llegamos a Montezuma por la mañana y nos hospedamos en el hotel Tajalin. Bueno, bonito y no muy caro. Pasamos todo el día paseando por el pueblo y la playa (no es muy grande). Hay varios sitios para comer (ninguno destacable, pero todos correctos). También encontramos un sitio muy agradable donde tomar unas cervezas por la noche, al aire libre, viendo el mar.
Montezuma fue lugar de retiro hippie hace años, debido a lo complicado que era llegar hasta el lugar, y aún conserva esa esencia. Pasear por el pequeño pueblo o sus playas, visitar las pequeñas caídas de agua o tirarte en una hamaca (y dejar que pase el día) es en lo que uno se puede entretener entre comidas  o refrigerios.

La marea es un poco fuerte y las playas no son las más paradisiacas, pero el lugar merece la pena.


Día 4:

Salimos de Montezuma para coger el ferry hacia Puntarenas (3 horas y poco, con ferry) . También pudimos haberlo cogido para la ida, y haber perdido menos tiempo, pero quisimos hacer los dos trayectos y vivir las dos experiencias. Llegamos por los pelos, pero llegamos (11.30). De allí al aeropuerto (no llega a 2 horas) para recoger a nuestros amigos. Como contábamos con tiempo pudimos parar para comer tranquilamente, de camino, en la soda Dos Harcones (de las mejores que conocimos)
Una vez le dimos la bienvenida a nuestros nuevos compañeros de viaje, nos dirigimos al Volcán del Arenal (tres horas y algo). Nos quedamos dos noches allí. Elegimos el Arenal Paraíso Resort & Spa para hospedarnos. El alojamiento estaba muy bien. Consistía en una serie de cabañitas a las que se podía llegar con el propio coche y, además, contaba con varias piscinas de aguas termales procedentes del volcán, caídas de agua y senderos naturales dentro de las propias instalaciones hoteleras. Estos últimas quizás, más peligrosos que bonitos.
El pueblo se extiende por la carretera y sus atracciones son fáciles de recorrer y encontrar. De las cosas más significativas: el Volcán del Arenal (con sus paseos naturales), los curiosos puentes colgantes (se llega en coche) donde visitar el Boque Lluvioso desde dentro y arriba o la Catarata Fortuna (donde poder relajarse de tanta actividad)
Se puede comer y tomar algo en las sodas del pueblo o en los propios hoteles, según gusto o en donde se encuentre uno en ese momento. Nosotros nos decidimos por el hotel para cenar esa noche.

Día 5:


Levantarse temprano, como siempre, es aconsejable. Como llegamos por la tarde, el día anterior, no nos dio tiempo a hacer demasiado. Este día (el segundo) fue totalmente en contacto con la naturaleza.
 
 
 
Día 6:


Llegamos al Arcoíris Lodge (que fue donde nos hospedamos) en Monteverde tras otras 3 horas de carretera aproximadamente. El hotel era precioso. Pillamos una cabaña grande, para los cuatro, con cocina y sala de estar. Muy recomendable.
En Monteverde existen varios pateos que se pueden realizar (Sendero Nuboso, Sta Elena...), aparte de visitar el pueblo, avistar pájaros, mariposas, ranas o hacer canoping (los más espectaculares están aquí; así como el más largo del mundo).

El primer día lo utilizamos para hacer pateos naturales y, al final de la tarde, pasear por el pueblo, tomar algo (hay varios lugares) y relajamos un poco por la noche en la cabaña mientras planeábamos el día siguiente. Reservamos el canoping para por la mañana.


Día 7:


Canoping temprano con la empresa Selvatura. Como siempre es recomendable madrugar. El circuito dura unas horas y es espectacular.

Luego más de seis horas de carretera para pasar 3 noches en Puerto Viejo de Talamanca. Como es lógico paramos para comer. También nos cayó el típico palo de agua tropical (corto, pero intenso), por lo que las seis horas de carretera seguramente pueden ser alguna menos sin imprevistos (pero no mucho menos). Quizás buscar una parada intermedia hubiese sido menos paliza, pero las circunstancias eran las que eran y lo hicimos así.
Llegamos cayendo la noche. Nos hospedamos en  la Casa Verde y todo lo demás (ese día) fue tiempo de esparcimiento por los alrededores del pueblo, sus bares y terrazas.

El pueblo puede ser un Montezuma, pero en grande y bullicioso. Aquí, sin embargo, hay que moverse un poco y explorar hacía las afueras.

Hacia el norte se pueden ver  increíbles playas (largas y desiertas o recogidas y familiares: Cocles, Playa Chiquita, Punta Uva…) donde pegarte un baño y decidir entre relajarte o interactuar.

Hacia el sur está Cahuita, un parque Nacional donde encontrarse con monos carablanca (capuchinos), entre otros animales exóticos, ver naturaleza e increíbles calas desiertas. Lleven tubo y gafas. En ambas direcciones se hace imprescindible coche o bicicleta.
 
Día 8:

Vistamos el norte en coche y terminamos en Puerto Viejo aún con luz.

Para desayunar usamos el hotel (no incluido), comimos por el camino y cenamos en el pueblo. Este día cayó (tarde-noche) otro palo de agua exagerado, durante casi una hora y media. Luego escampó y todo tan normal. Eso sí, nunca desapareció el calor.

 
Día 9:

Hay numerosas pulperías y sodas donde desayunar bebiendo zumos naturales riquísimos.

Visitamos Cahuita. Impresionante. Aguas cristalinas, impresionantes calas paradisiacas, monos capuchinos y, lo de siempre, mucha naturaleza. A la salida del parque hay un restaurante regentado por un alocado italiano afincado allí. Excelente trato y comida. El tipo es un crack. Esta vez alquilamos unas bicicletas. Hay que dejarlas en la entrada del camino, ya que este puede realizarse sólo a pie.

El final del día fue igual que el anterior (en el pueblo). Hay numerosos sodas donde comer y tomar algo (también algunos restaurantes y café-bar). La mayoría son similares y buenos. Las mayores sorpresas (para bien y para mal) suelen encontrarse en la carretera. Las poblaciones, por lo general, suelen tener un estándar aceptable.
 
Día 10:

Una hora y poco de carretera para llegar a Moín (muelle de Japdeva), cerca de Limón. Era la zona de donde te recogían las barcas para llevarte al Parque Natural de Tortuguero.

Nosotros, como ya dijimos, traíamos 2 noches reservadas desde casa en el Laguna Lodge. Muy recomendable. El mar por un lado, el río por el otro, manglares, animales y, sobre todo, mucha, mucha naturaleza. El régimen fue de todo incluido. El resto era el pueblo (muy coqueto y bonito de visitar) y las excursiones.
Antes de llegar al lodge aprovechan el camino para hacerte una primera excursión, con alguna parada para tomar algún refrigerio. Dura unas 3-4 horas.
Este día y el siguiente lo pasamos entre el pueblo, las excursiones en barca, el resort, la playa…


Día 11: 

Desde Tortuguero se realizan excursiones en barca. Unas incluidas en el precio (manglares, avistamiento de animales...) y otras (desove de tortugas...) no. No suelen ser demasiado caras, pero depende de la temporada para ver según que cosas (desove).
Los aficionados a la ornitología, por ejemplo, pueden flipar, pero, en general, toda la zona es muy bonita y llena de una espectacular fauna y flora.


Día 12:


La vuelta al embarcadero duró unas 2 horas. Nuestros amigos estaban acabando sus vacaciones y teníamos que acercarnos al aeropuerto para despedirnos de ellos, al día siguiente.

Decidimos poner en campamento cerca de Poás (3 horas y media). Un paraje natural hermoso, cerca de un coqueto volcán y una población caótica… pero lo más importante: "cerca del aeropuerto".

Tuvimos la suerte de acordar un buen precio (fuera de temporada alta se puede negociar un poco) en el Peace Lodge. Nos hospedamos, por un precio increíble, en una de sus maravillosas cabañas. El sitio tiene zoo, zonas ambientadas, mariposario, pájaros sueltos, circuitos de treking, cascadas… Una pasada. Puedes hasta pescarte la cena. El acceso a todo era gratuito y el régimen de desayuno incluido (por aquí es por donde intentan empezar a igualar lo ahorrado antes). Es aconsejable intentar pillar las bebidas (aunque sea) y luego ya, las comidas, pues otro lujito. No hay sodas por los alrededores del hotel.
Con el coche se puede visitar el volcán, algo menos espectacular, y volver al alojamiento para disfrutar de las excelentes instalaciones.



Día 13:

Llevamos al aeropuerto a nuestros amigos (1:30 horas) y, de nuevo solos, nos dirigimos a Uvita (menos de 4 horas), donde pasamos otras 2 noches. Elegimos el Hotel Cabina Los Laureles. Unas cabañas que llevaban un tico y su hijo. Muy aconsejable y bien de precio. Aunque más que una elección fue fortuna. Durante el camino nos acompañó hasta el alojamiento una tormenta que duró más que la media (eso o nos seguía), por lo que la elección del lugar fue un poco arbitraria. Pero salió bien. En el alojamiento terminó por escampar.

Quizás la zona de Uvita está algo disgregada y, además, tiene poca oferta de ocio y esparcimiento para las horas muertas, aunque el restaurante La Casona de doña María y la Pulpería-Soda La Canalla (cerca del hospedaje) ofrecen unos desayunos y cenas deliciosos. Pero , por otro lado, tiene la ventaja de estar más cerca del Parque Nacional Marino Ballena, que es lo más interesante del lugar. Dentro del parque destacan Playa y Punta Uvita, aunque hay varias bonitas.

Otra opción para alojarse podría ser Dominical. A unos 17 km de Uvita. Es una zona de surferos, donde el ambiente turístico es más reconocible. Si no se usa como lugar para establecerse debe ser una parada obligatoria.
Lo suyo es visitar el parque y las pequeñas localizaciones aledañas… y eso hicimos. Indispensable bañador y mucha crema solar.


Día 14: 


Uvita: Para verlo distendidamente hay que coger coche. Para el parque es necesario sacar ticket en alguna de las entradas (playas). Un ticket vale para todo el parque.


Día 15:

A una hora de bonito trayecto se encontraba nuestro siguiente destino para la siguiente noche: Manuel Antonio. Nuestro alojamiento fue en Costa Verde Condovillas. Muy bonito, completamente integrado y, como curiosidad, con habitaciones y bares construidos en el interior de aviones. Lo único malo es que era necesario transporte para llegar al pueblo y al parque (5min) Andando serían unos 15-20 min.
El plan fue recorrer los senderos y playas del Parque Nacional Manuel Antonio y, luego, descansar un poco por los alrededores. Quizás sea la zona más selecta que conocimos, aunque nada del otro mundo. La playa de fuera del parque es amplia, bonita y gratuita. La avenida está llena de lugares para tomar algo o comprar suvenires, aunque lo verdaderamente interesante se encuentra dentro del parque: playas preciosas  y pequeños senderos para patear en una misma zona. También hay multitud de animales.



Día 16:

Manuel Antonio: Hay entradas para uno y dos días. Nosotros volvimos a madrugar y alargamos un poco la estancia en el lugar con la entrada de dos días. Pudimos retrasar la salida del hotel y disfrutar más de  esta zona, ya que, para esta noche, la idea era buscar una ubicación costera (bonita), cerca del aeropuerto.
Lo más parecido que encontramos fue Jacó (a poco más de una hora de carretera). Nada que ofrecer en comparación con el resto de Costa Rica, excepto cercanía al aeropuerto ( hora y media de coche). Casi todo era más sórdido, masificado y carente de interés. No había problemas para comer o relajarte, pero, como decimos, sin encanto. Los alrededores eran grises y la playa (lo mejor del lugar) no era ni siquiera la sombra de las que habíamos estando pisando los anteriores días. Era lo que era y para lo que era. Necesario.
Nos hospedamos en uno de los hoteles cercanos de la playa (fuera de las grandes cadenas hoteleras), que al igual que el lugar desmerecía en comparación con el resto de alojamientos de nuestro viaje. No merece ninguna mención.
Una cosa buena: la langosta era barata.

Día 17:

Nos despedimos de Costa Rica paseando por la playa de Jacó. antes de la definitiva vuelta a casa.
Dejamos el coche, en la compañía de alquiler, y fuimos al aeropuerto a pasar doce horas en una cama con alas.

Si no lo has pagado antes (en el precio del billete de avión) hay que pagar unas tasas (creemos que era de medio ambiente) al abandonar Costa Rica. Nosotros las teníamos incluidas, pero nos enteramos en ese momento.