jueves, 1 de mayo de 2014

SINGAPUR: 5 DÍAS/4 NOCHES. ABRIL 2014


SINGAPUR: 5 DÍAS/4 NOCHES. ABRIL 2014

                Antes que nada decir que este destino era de escala obligatoria entre Malasia y Bali. Aprovechamos (un hombre y una mujer), como ya hemos hecho en otras ocasiones, para visitar a unos familiares que nos hicieron la estancia más grata e intensa (jugamos con ventaja).

                Pese a ser el país más pequeño del sudeste asiático, para patearla son necesarios algunos días. Sin duda, como conjunto, Singapur es la ciudad más ordenada y próspera de la zona (al menos a primera vista). Las zonas más céntricas están rodeadas de grandes y espectaculares centros comerciales o inmensos rascacielos a la vanguardia de la arquitectura. No obstante, también tiene algunos barrios que evocan el Asia que el viajero suele tener más en mente.

                Sin detenernos en realizar estadísticas, en Singapur se nota la presencia de 3 culturas entremezcladas y conviviendo en paz y armonía. La china, malaya e india.

                El lugar es conocido también por sus normas y restricciones, que para el punto de vista occidental pueden resultar algo estrafalarias, como la de prohibir mascar chicle y esas cosas. Por lo que nos pudimos enterar comprar un coche tampoco resulta barato y existen normas de cuando se puede circular y cuando no (según matrículas)

 

Día 1) Johor Bahru – Singapur

                Nuestros primos habían ido a Johor Bahru a pasar un día con nosotros en Malasia, por lo que a la vuelta (no sin antes sacarle todo el jugo a las instalaciones del hotel) nos bajamos con ellos y cruzamos la frontera por tierra (igual que en avión pero dentro del coche).

                Nos fuimos para su casa para soltar el equipaje y dar una pequeña vuelta por algunos lugares. Nos llevaron a cambiar dinero a Little India (Almacenes Mustafá), nos dieron una vuelta en coche por algunas zonas interesantes del extrarradio y a visitar algunas zonas más céntricas (Raffles Hotel, Kampong Glam…) Para terminar fuimos por los alrededores de Clarke Quay  a tomar una copa y conocer la noche singapureña.

 

Día 2) Singapur

                Este día (no es un día) es algo singular. Para que se entienda, sin romper la línea temporal, lo dividiremos en dos:

1-      Nos levantamos temprano para ir al aeropuerto y ponernos rumbo a Bali para pasar unos días. Dejamos las maletas en casa de los primos, por lo que fuimos con lo necesario y sin cargar con equipaje.

2-      Llegamos de Bali (después de sacarle todo el jugo al lugar) ya oscureciendo. Nos alojamos en el hotel Rendezvous, bien situado. Está bastante bien, pero no es barato.

Esa noche (nuestros primos se fueron) nos dimos un paseo por, la iluminada y concurrida, Orchard Road y sus alrededores, cenamos en uno de los cientos de restaurantes que hay en sus centros comerciales y nos fuimos a dormir.

 

Día 3) Singapur

                Por fin un día completo en la zona. Madrugamos. Ese día, a primera hora había un clima, que sin niebla, hacía que se empañase el objetivo de la cámara en cuestión de segundos (cosa rara) Luego se quitó

Dimos una pequeña vuelta por los alrededores antes de desayunar y coger el metro hacia Marina Bay. Nos bajamos antes de llegar a la noria. Había habido evento deportivo y se veía gente yendo de aquí para allá, pero estaba terminando y la gente se dispersaba. Es el perfil más conocido del país y donde el pueblo se reúne en las grandes ocasiones.
 

 

La zona está salpicada de puntos de interés recomendables (El paseo del río, los estrambóticos edificios (muchos de ellos museos), sus Jardines de la Bahía, los muelles (Quays), el parque del Merlion…) y es bastante entretenida. Hay que tomárselo con calma. Para ver todos los lugares hay que cruzar puentes.

Tras un buen rato recorriendo los alrededores nos decidimos por ir hacia Chinatown. Se trataba, como siempre, de ir viendo algunos lugares de relevancia, mezclados con barrios más lugareños, mientras caminamos. Pero hemos de reconocer que el contraste es menos obvio que en otras urbes asiáticas. Lo más llamativo fue el CBD, su centro neurálgico de negocios.

De Chinatown, aparte de su inmenso mercado de estilo tradicional, destacan sus templos (Buddha Tooth Relic, Sri Mariamman, Thian Hock Keng), su mezquita, pero sobre todo su ambiente. La zona, para ser un barrio chino, está impoluta (dentro de lo que ocasiona el propio desmadre del bullicio). Para ver algo más tradicional hay que seguir hacia la estación de metro y cruzar la carretera (puente). Esa zona es mucho más típica: con un centro comercial a la china, multitud de puestitos de comida muy asequible y un cambio de divisas parecido al de Mustafá. Tiene su propio mercado de abastos.

Comimos, lógicamente, algo ligero en los puestitos (riquísimos) y esperamos a nuestra prima (habíamos quedado para comer) dando un paseo por los alrededores. Cuando llegó nos llevó a comer japonés, en un centro comercial de los alrededores, y luego seguimos recorriendo la zona (Chinatown) con ella y uno de sus hijos.

Volvimos (esta vez en taxi) a los alrededores de Marina Bay  para visitar el Templo Kwan Im Thong Hood Cho y pasear un poco por allí. En los alrededores de los templos hay multitud de tiendecitas de flores muy bonitas.

En la zona hay varios centros comerciales. Bucis Street es una especie de centro comercial alocado con ropa y complementos (entre otras cosas) a buenos precios y para casi todos los gustos.

Total, que vuelta arriba, vuelta abajo, alguna comprita, algún templo… nos oscureció. Fuimos al hotel y para cenar fuimos a un Thai, a un paseito desde el hotel. Muy bueno, aunque sin finuras.

 

Día 4) Singapur

                Como ya habíamos visitado Chinatown, esa mañana nos inclinamos por empezar la jornada por Little India. Es el barrio más auténtico, folklóricamente hablando, de Singapur. Sus templos, mercados, callejuelas, restaurantes… Todo es auténtico. Paseamos durante la mañana  por Little India y le dimos una vueltita a Kampong Glam, pero terminamos regresando (a Little Indian) a seguir conociendo la zona y comer algo en el restaurante Azmi (muy autóctono y de barrio, pero riquísimo). (NOTA: A Little India hay que darla tiempo para que despierte y verla en su esplendor).
 
 

                No quisimos abusar de la comida, ya que nuestros primos nos habían invitado a su casa a comer. Riquísimo… La verdad es que en este viaje, en general, la comida nunca fue motivo de malestar.

                Tras la comida fuimos al templo Gurdwara Sahib Yishun, estuvimos conociendo más familia y amigos nuevos. Esto nos proporcionó una visión distinta de las frenéticas zonas más turísticas y céntricas. También nos llevaron a algunos templos (Yishun Mariamman…) menos frecuentados por turistas.

                Para cenar elegimos (nuestros primos) el restaurante Ananda Bhavan (en Little India). Buenísimo y la paratha descomunal.

                Antes de irnos a la cama nos fuimos tomar una copa en familia al hotel Ritz-Carlton Millenia Singapore.

 

Día 5) Singapur – Barcelona – Gran Canaria

                Nos tomamos el día para ver relajadamente las zonas que más nos habían gustado. El avión salía de noche y pudimos aprovechar el día.

                El paseo nos llevó hasta la milla de oro y alrededores (zona comercial), en la zona de Orchard Road. La zona también ofrece precios medios. De allí fuimos (andando) al Newton Food Centre a comer. Son unas mesas (tipo camping) rodeadas de restaurantes de toda Asia. Puedes elegir lo que quieras, de donde quieras, y te sientas en una de las mesas. Recomendable. Es muy auténtico. El paseo es entretenido, pero no corto.
 
 

                Habíamos dejado las maletas en la recepción y a la vuelta del último paseo nuestros primos nos recogieron en el hotel, con unos amigos, para hacernos una cena de despedida. Primero fuimos a  un restaurante donde podías pescar tu propia cena, pero algo pasó y nos decantamos por el Jalan Kayu Cafeela Roti Prata. Un sitio muy auténtico donde se come realmente bien.

                No hubo tiempo para más y regresamos a casa.

 

E.JOTA

sábado, 1 de junio de 2013

GRECIA: 7 DÍAS/6 NOCHES. MAYO 2013


GRECIA: 7 DÍAS/6 NOCHES. MAYO 2013

CRETA – SANTORINI – ATENAS

 

                Hicimos otro de nuestros popurrís de viajes por Europa y visitamos Bruselas, Grecia, París y Sevilla. Hoy nos centraremos en Grecia.

 

Día 1) Bruselas – Creta

                Llegamos (1 hombre y 1 mujer) antes del mediodía al aeropuerto de Creta. El calor era increíble. Habíamos reservado un coche de alquiler y dos estancias en la isla.

                Nos alojamos en Chania, la primera noche, en los apartamentos Magia. Bonitos, con terraza, cerca de la playa, pero algo alejados de la ciudad vieja (no mucho).

                Tras un breve paseo para reconocer el lugar, cogimos el coche y nos pusimos rumbo a Elafonisi. El camino (sobre hora y media por trayecto), en muchas ocasiones, por carreteras rurales plagadas de olivos y pequeñas fincas, fue encantador. Una recomendación útil en toda Grecia es conducir pegado al arcén (o por encima). Los griegos adelantan en cualquier tramo.

                La zona de playas es hermosísima. Dicen que se ven delfines (nosotros no vimos ninguno). Merece la pena la visita, ya que da la sensación de ser una localidad más tranquila. Comimos en un restaurante (tipo casa) muy agradable, en la carretera, a la salida de la playa. Se comía comida típica en un ambiente muy autóctono. Nada caro.

                Volvimos a Chania. Dimos un paseo por los alrededores de los apartamentos, compramos algo, y, como ya había oscurecido, cenamos en la terraza del alojamiento para no dormir tarde.

 

Día 2) Creta (Chania – Rethymni – Iraklion)

                Desde Chania hasta Iraklion, haciendo una parada en Rethymni.

Chania:

 Como fue la zona que elegimos para pasar la noche la única condición fue madrugar. Desde el apartamento a la ciudad vieja son unos 20 minutos caminando. Visitamos los alrededores de la plaza 1866 y de ahí, callejeando, recorrimos sus calles venecianas, su Ágora, sus fortificaciones, su paseo marítimos… Hay multitud de restaurantes, tiendas y extranjeros. Una zona encantadora.

Rethymni: (una hora aproximadamente desde Chania)
 
 

Llegamos a Rethymni para conocer su casco antiguo y algunos alrededores. Es igual, sino un poco más bonito, que Chania. Tiene su Barrio Veneciano-Otomano, bonitas fuentes, mezquitas, balcones… y por supuesto paseo marítimo. Hay abundante oferta culinaria y de compras en todo el lugar. Comimos en La Renzo. Una bonita terraza, de comida típica, con un techo de parras muy bohemio. En las afueras (del casco antiguo) hay una playa bonita al lado del puerto.

Iraklion: (otra hora de trayecto más)

Llegamos con unas cuantas horas más de sol  por delante. Es la capital de Creta. Quizás la de menos atractivos, pero sin ser una ciudad fea. Tiene, como principal reclamo, su fortaleza y su infinito paseo marítimo, además de algunas plazas, fuentes, calles y casas bonitas. También tiene una animada vida nocturna.

Nos alojamos en el hotel Atrion. Con terraza y aparcamiento. Ese día devolvimos el coche, pillamos el billete del ferry para el día siguiente, y recorrimos las zonas principales de la ciudad (es fácil).

 

Día 3) Creta – Santorini

                Llegamos al puerto de Thira tras un par de horas de ferry. Allí alquilamos un coche por dos días (con devolución en el aeropuerto), ya que no hay transporte público en la isla. La isla es pequeña y fácil de recorrer.

Nos hospedamos Oia, para nosotros, la localidad más bonita. Elegimos el Aegeas Tradional Houses para hospedarnos. Son casa cuevas en la ladera de la caldera, con vistas al mar, a un precio menos  desorbitado que el resto de hospedajes de la zona. Muy aconsejable.
 
 

Aprovechando que íbamos a estar dos días en la zona, el primero lo utilizamos para recorrer a fondo Oia. Aparte de sus impactantes vistas de postal, en la ciudad se pueden recorrer su plaza mayor, su puertito, sus boutiques… Es una zona maravillosa. No obstante es cara.

Comimos en el Roka, otro restaurante tradicional hermosísimo, con su terraza, sus parras… y alejado del bullicio. Luego seguimos callejeando hasta el atardecer. Fuimos a contemplarlo. Maravilloso.

De Oia cabe destacar que es un punto neurálgico para los cruceros, por lo que, durante el día y hasta el atardecer, te encuentras con hordas de turistas abarrotando el lugar. Se hace necesaria una noche y una mañana para conocer el sitio con tranquilidad y sin aglomeraciones turísticas.

Cenamos por el paseo principal. Muy turístico.

 

Día 4) Santorini (Excursión)

-          Playa Roja: Bonita cala escondida entre montañas. Hay varios miradores de camino.

-          Perissa: Bonita playa y pueblito. Lleno de bares y terrazas, aunque, por esas fechas, poco concurridos.

-          Fira: Tras el relax de las playitas fuimos a comer a Daphne. Buena comida y entorno acogedor. Fira es la población más habitada de la isla. También tiene caldera, pero las vistas son menos impactantes que en Oia. Los locales suben a los turistas desde el puerto en sus burros-taxis (también tienen la opción del teleférico). El lugar es grande  (más o menos), por lo que hay que contar con algo de tiempo. Sus enmarañadas calles, restaurantes, tiendas, museos… hacen que el paseo se prolongue entretenidamente.

-          Oia: Volvimos a Oia para disfrutar un poco de las maravillosas vistas de nuestra terraza. Salimos a dar una vuelta, comprar algo (cuando los turistas se habían ido) y, finalmente, volvimos al apartamento para cenar allí.

 

Día 5) Santorini – Atenas

                Temprano al aeropuerto y rumbo a Atenas.

                Cogimos un taxi hasta el hotel Kimon Athens (barrio de Plaka), con una bonita terraza con vistas a la Acrópolis y coquetas habitaciones.

                Atenas se puede pensar, en un principio, que es un museo en la calle, pero verdaderamente es mucho más. Sus bonitos barrios, sus movidas noches, sus mercados, sus encantadores habitantes, hacen de lugar un sitio encantador donde te sientes como en casa.

                Salimos del hotel y nos dirigimos a la Acrópolis. Para ello llegamos hasta Anafiotika, para callejear por sus bonitas callejuelas blancas, antes de visitar la Acrópolis.
 
 

                La archiconocida Acrópolis con su Partenón, Templo de Atenea, Templo de Poseidón... es de obligada visita, simplemente. El teatro Dionysus está fuera del área principal. Con el billete de la Acrópolis tienes la entrada permitida (ese día) a otras ruinas.

                Salimos de la Acrópolis por Makrigiani, con una avenida y calles llenas de tiendas y restaurantes. También está el museo de la Acrópolis. La zona tiene su encanto. Luego fuimos, atravesando barrios locales, a la Plaza Sintagma. De ahí, por la avenida Ermou hasta la Plaza Monastiraki y alrededores. La zona tiene mucha vida. En sus alrededores está el mercado, la estación de tren y muchas, muchas tiendas (Mercado de Monastiraki).

                Una vez vista la zona fuimos, andando, a las ruinas del Ágora Antigua. Comimos en el mercadillo. También recorrimos las zonas de Thissio y Psiri.

                De vuelta también visitamos la Catedral, el Jardín Nacional, Templo de Zeus (cerrado), el Arco de Adriano el Panathinaikon Stadium, El Parlamento y, callejeando, llegamos hasta Vyronos.

                Ya algo cansados, fuimos al hotel. Descansamos para retomar fuerzas y salir un poco por la noche. Por Plaka el ambiente era animado, con bastantes bares. Luego decidimos pasear un poco hacia Sintagma y volvimos al hotel a dormir.

 

Día 6) Atenas

                Fuimos a ver las ruinas que estaban cerradas el día anterior (Templo de Zeus) y de allí fuimos al Filopapou Hill, a través de barrios locales muy interesantes. A la colina se llega tras unas escaleras y senderos ascendentes para los que hay que estar en forma. Las vistas a la Acrópolis merecen la pena.

                Bajamos por la Acrópolis, dirección a Plaka, para comer en un pequeño restaurante que nos había llamado la atención el día anterior.

                De allí nos propusimos visitar otras ruinas(Keramikos) y aprovechar para patear un poco por las zonas que más nos habían gustado. Durante estos paseos descubrimos que Anafiotika también tenía unas terrazas y calles con bares encantadoras. Nos tomamos unas cervezas en una azotea muy bonita, con inmejorables vistas, y esa noche fuimos a disfrutar de su ambiente nocturno. Encantador. Una de sus calles (en cuesta; esquina con Lissiou) se iluminaba y abarrotaba de gente que se tomaba una copa y charlaba con otros, sentados en sillas, de pie o en las escaleras. También había zonas más tranquilas.
 
 

                Antes de dormir salimos a la terraza del hotel para disfrutar las vistas a la Acrópolis iluminada.

 

Día 7) Atenas – París

                Desde temprano cogimos el taxi para ponernos rumbo a París, siguiente destino.

                Atenas y Grecia, en general, nos encantó. Queremos volver.

 

E.JOTA

martes, 1 de mayo de 2012

CHINA: 14 DÍAS/13NOCHES. ABRIL 2012


CHINA: 14 DÍAS/13NOCHES. ABRIL 2012

 

BEIJING (BADALING) – XI’AN – GUILIN (YANGSHUO) – SHANGHÁI.

 

En este viaje, en todos los lugares que visitamos, nos fueron útiles para comunicarnos unas tarjetas que hicimos para poder entendernos mejor. En China, obviamente, todo está en chino y la mayoría de la población no habla otra lengua. Así que pensamos qué situaciones se nos podrían presentar (comer, movernos…) e hicimos esas tarjetas (con pronunciación fonética y todo) que ya hemos subido en un post anterior (entenderse en china)

Fue necesario solicitar el visado a la embajada.

 

Día 1) GRAN CANARIA – MADRID – PARÍS – BEIJING

                Se pierde un día en aeropuertos y aviones. Nosotros teníamos que llegar a la capital china por la mañana (ese era el plan), pero nos pilló la huelga de controladores franceses y perdimos la conexión en París. Nos decepcionamos un poco. Creímos que íbamos a perder un día de nuestra estancia en China, pero finalmente tuvimos suerte. Fuimos corriendo a la oficina de la aerolínea para protestar y, para nuestro asombro, nos adjudicaron las dos últimas plazas en el siguiente vuelo (en el día). Finalmente, en vez de llegar a primera hora de la mañana, llegamos pasado el mediodía. Perdimos unas cuantas horas, pero pudo ser peor.

Visitar Beijing por menos de 5 días, y más teniendo pensado realizar una escapada a la Gran Muralla, no nos pareció una buena idea.  Esta ciudad ofrece infinidad de cosas que hacer, y lugares que visitar, a casi cualquier hora del día.

Nuestro plan (un hombre y una mujer), en Beijing, consistió en intentar tener tiempo suficiente para recorrer la mayor parte de sus rincones a pie, degustar su gastronomía y, por supuesto, tampoco olvidar sus monumentos más significativos.

En nuestra opinión (somos isleños) las distancias son realmente enormes (aún dentro de la propia ciudad) y se hizo necesario planear los movimientos por zonas. Desde el punto más alejado hacia el centro de operaciones que habíamos escogido (cerca de la Ciudad Prohibida) o al revés. De esta forma nos asegurábamos ir barriendo grandes áreas y si luego nos gustaba algo especialmente tendríamos la oportunidad de detenernos un poco más o visitarlo nuevamente en otro momento.

Un dato anecdótico es que Beijing está situada estratégicamente para favorecer la electricidad estática y en numerosas ocasiones (al agarrar una baranda, subirte a un taxi…) notamos en nuestra propia piel el efecto de las pequeñas descargas que, a su vez, iban acompañadas de un sonido eléctrico y una diminuta chispa.

Nos hospedamos en Days Inn (Forbidden City, Beijing), al lado de un bonito parquito que llevaba a la Ciudad Prohibida. Cominos algo ligero (tipo pincho) en un bar cercano al hotel. Tras el tentempié nos tiramos a la calle, para familiarizarnos un poco con la zona e intentar orientarnos, rumbo a la Ciudad Prohibida y Tiananmén (están una enfrente de la otra). El lugar estaba infestado de gente, pasando de un lado a otro, y de militares chinos. (NOTA: En la plaza está controlado el tránsito y no dejan sacar fotos desde su interior). Dimos una vuelta por esta zona y cuando nos quedamos satisfechos fuimos dirección a la avenida Quian men (más de estilo europeo) y luego a Dashilar y alrededores. Las calles aledañas  están repletas de restaurantes y tiendas de estilo más tradicional. La zona es muy entretenida y por las noches encienden los neones. Cenamos ahí.

Tenemos que confesar que, en nuestro afán por conocer los lugares que visitamos caminando (en la medida de lo posible), a la vuelta cogimos por el Barrio de las Legiones Extranjeras y nos desorientamos un poco. Estuvimos dando pata durante, aproximadamente, dos horas hasta llegar al hotel. La otra opción hubiese sido pillar un taxi, pero queríamos orientarnos y lo conseguimos.  Además pudimos ver como los vecinos de algunos barrios quemaban inciensos y velas en las entradas de sus casas o portales. Muy curioso.

 

Día 2) BEIJING

                Este día, desde temprano, nos dirigimos a la Ciudad Prohibida. Esta vez para visitarla por dentro. Inmensa y grandiosa.  Al terminar la visita pusimos rumbo al Parque Jingshan (barrera feng shui de la ciudad).  Un lugar encantador donde pasear y visitar su templo, en lo alto de una loma, son sus principales atractivos (la vista desde el templo ofrece una perspectiva aérea de la Ciudad Prohibida)
 
 

Beijing nos sorprendió, principalmente, porque pese a ser una ciudad, como ya apuntamos antes, infinita y llena de contradicciones, sigue conservando su aspecto imperial casi intacto. Efectivamente, el tráfico es caótico, encuentras calles atestadas de gente, hay barrios más modernos, zonas comerciales masificadas y construcciones de un socialismo a la rusa, pero en la calle no sufrimos agobios. Los lugareños (excepto los vendedores de las zonas más comerciales) tienen un ritmo más calmado y autóctono que por ejemplo en Shanghái. Y es habitual ver a mujeres en pijama por la calle, señores jugando juegos de mesa, sacando su pájaro enjaulado a pasear… Para ver esto último se hace necesario patear.

Seguimos nuestra excursión hacia las torres de la Campana y el Tambor, cruzando puentitos, pequeños parques y viendo el día a día de la población local. Una vez ahí, dimos un paseo por Nanluogu Xiang (animada calle comercial) y los bonitos hutongs de la zona. En Nanluogu Xiang se puede comer en cualquier lado.

Luego, entre calles con farolillos rojos, templos, grandes edificios de negocios  y casas clásicas, aprovechando que se acercaba la tarde, nos dirigimos al centro comercial Yashow (en la zona de Sanlitún). El camino es interesantísimo y el centro comercial es la bomba. Eso sí, hay que regatear duro. Hay otros centros comerciales de marcas occidentales, pero con Yashow a nosotros nos pareció suficiente.

En los alrededores de la zona se puede cenar en auténticas maravillas de restaurantes. Nosotros esa noche elegimos vietnamita (Va Va Voom), pero volvimos a cenar otra noche pato a la pequinesa (ya contaremos).

La vuelta la hicimos en taxi al hotel.

 

Día 3) BADALING (EXCURSIÓN) Y BEIJING

Una visita que no puede faltar, si uno se encuentra por los alrededores de Beijing, es la de la Gran Muralla China. Construida para defender la frontera norte del Imperio Chino de sus diferentes atacantes, en ella, según dice, se encuentran enterrados muchos de los trabajadores que perecieron durante la construcción de la misma.

Existen numerosos lugares desde donde se pueden visitar sus tramos. Unos más en ruinas y otros mejor conservados. La mayoría de hoteles te hacen pequeños tours de un día, en los que además de ver la Gran Muralla te llevan a otros lugares de interés turístico. Nosotros preferimos ir por nuestra cuenta a Badaling (+/- 4 horas de carretera ida y vuelta), que es la parte mejor conservada según las guías. Nos buscamos la vida para buscar a alguien que nos pudiese llevar. El elegido fue un taxista con el que pactamos un precio equitativo (pero barato) en función de los que se barajaban en las excursiones programadas. Preferimos obviar los otros puntos de interés (Tumbas Ming, algunos templos…), aunque el taxista nos lo ofrecía por el mismo precio, un poco por tiempo (preferíamos vivir algunas aventuras más en la ciudad) y, un poco, porque después de haber estado en la Gran Muralla pensamos que  cualquier otra cosa de los alrededores nos iba a resultar insignificante. Es verdaderamente grandiosa.

Alrededor de la muralla hay restaurantes, tiendas de suvenires, etc… Los precios, aunque algo más caros, eran baratos. En general China no resultó ser cara.

El taxista nos dejó por la zona del hotel pero, como habíamos madrugado mucho, aún contábamos con varias horas de sol.

Para terminar el día improvisamos otro circuito que nos llevó desde la Ciudad Prohibida hasta Xidan y alrededores (de camino nos encontramos imponentes edificios de corte comunista). Comimos en un restaurante, donde con ayuda de nuestras tarjeta y el amable dueño del local (no hablaba inglés) nos pusimos hasta las cejas. Luego seguimos por el parque de Beihai (Torre Blanca), andando, dirección a Chaoyang (norte y sur) para inspeccionar la zona y terminar el día en la zona comercial de Dongchang’an.

 El lugar es de un bullicio y jolgorio importante. Existen numerosos (infinitos) puestos de comida (Mercado Nocturno de Dong’an Men). Hasta incluso una de sus calles (Wangfujing) ofrece una oferta de insectos, estrellas de mar y otras rarezas. Sin duda, aunque es un lugar muy turístico y comercial, hay que darse un buen paseo por la zona (mejor de noche)

 

Día 4) BEIJING

                Otra vez madrugamos y fuimos dirección al parque del Templo del Cielo. Muy bonito. Si se va temprano, en el parque, se puede ver gente haciendo ejercicios tradicionales, bailando, cantando… es muy, muy, diferente y atractivo de ver. Tras ver el templo, y pasear por el parque, recorrimos un poco los barrios adyacentes para  ir al Mercado de las Perlas y ver alguna cosa. Comimos allí.

Cargados con las compras fuimos hacia la zona de Quian men, pero pasando por algunos barrios más al sur (no fuimos directamente). Por la zona nos encontramos varios mercados tradicionales atestados de lugareños comprando o, incluso, peluqueros y dentistas que trabajaban a pie de calle. Muy auténtico. Por estas zonas también había muchos lugares donde se masajeaban los pies (reflexología) y nos animamos a que calmasen nuestros incipientes calambres. Una cosa llevó a la otra y también nos dimos un masaje integral.

Tras los masajes fuimos a tomar unas cervezas por la zona, luego al hotel a dejar las cosas, una última vuelta y para cenar fuimos (en taxi) a comer pato a la pekinesa al restaurante Beijing Dadong Roast Duck (en Salitún- Chaoyang). Muy bueno. Es algo selecto, pero no caro. Tampoco se ponen con remilgos estéticos (ni de moda) para que entres a comer. Eso sí, el restaurante se llena. Hay que ir temprano o tener algo de paciencia.

 

Día 5) BEIJING

                Lo primero… madrugar. Este día nos pusimos rumbo hacía el parque Ming Chéngqián Yizhi Gongyuánen para ver algunos restos de la antigua muralla y disfrutar de las magnolias en flor. Desde allí, caminando por varios barrios, hacía Yong He Gong (templo lama). El templo es inmenso y muy bonito. Muchos lugareños se acercan para hacer ofrendas de inciensos, frutas, flores… Muy aconsejable.

                A esas alturas no nos quedaba mucho más por ver, por lo que decidimos darnos un salto por el distrito de arte, darle otra vuelta a Salitún, comer algo, ir al distrito financiero  y desde allí al hotel, para terminar por la zona de Dongchang’an. También se agradeció otro masajito en los pies (que gusto, oye).

 

Día 6) BEIJING – XI’AN

La zona es conocida, sobre todo, por su cercanía al yacimiento arqueológico donde se encuentran los archiconocidos y asombrosos Guerreros de Terracota. No obstante, el lugar tiene otros encantos, y aparte de poder perderse por la ciudad vieja y el barrio judío existen otros lugares de interés, eso sí, ensombrecidos por lo impresionante que resulta haber visto los Guerreros.

Dentro de la muralla, en Xi'an, existen dos zonas no del todo delimitadas: la antigua (más interesante) y la moderna. Es un curioso contraste, ya que se va pasado de una a otra sin darse mucha cuenta.

Llegamos temprano (cogimos el avión a las 07:00). Es importante madrugar. Desde el aeropuerto a la ciudad el paisaje era bastante desolador. Numerosas urbanizaciones, aún en construcción, compuestas por torres de edificios iguales, alguna central que parecía nuclear y una inmensa llanura (esto no fue tan malo), fue todo lo que vimos hasta llegar hasta las inmediaciones del centro de Xi’an (dentro de la muralla).

 Nos hospedamos cerca de la Torre del Tambor en el hotel Citadines Central Xi’an. Un lugar correcto y bien situado. Ese día entero recorrimos todo el interior de la muralla (Barrio Musulmán, torres de la Campana y el Tambor…) y partes aledañas del exterior. Las zonas más tradicionales son preciosas y muy íntimas.

Comer tampoco es un problema. Hay de todo.

 

Día 7) GUERREROS DE TERRACOTA (EXCURSIÓN) Y XI’AN

Bajo nuestro punto de vista se hacen necesarias 2 noches para, aparte de ver los Guerreros de Terracota, poder disfrutar de la ciudad con calma y conocerla más intensamente. Sólo la excursión para ver los Guerreros, y si se opta por no realizar otras excursiones, puede llevar más 5 horas de las cuales aproximadamente 2 son de carretera (ida y vuelta).

La historia cuenta que buscando agua en la zona, en vez de eso, encontraron a estos famosos guerreros, que el primer emperador de la dinastía Qin había mandado a enterrar junto a él para que le defendiesen de sus enemigos en la otra vida. El hombre debía tener malas pulgas. Con respecto a los guerreros hay que decir que no hay dos iguales. Todas las figuras son distintas.
 
 

Saliendo temprano conseguimos volver a Xi’an con bastante tiempo y, aparte de recorrer algunos lugares que nos habían gustado el día anterior, nos dimos una vuelta tranquila por el coqueto zoco y también visitamos la mezquita.

 

Día 8) YANGSHUO

Yangshuo es un paraíso. Un paisaje compuesto por montañas de roca kárstica cubiertas de vegetación, arrozales y rincones de cuento de hadas. Bañado por los ríos Li y Yulong la modernidad china aún no ha entrado de lleno en el lugar y pasear, ya sea a pie por la pequeña ciudad o alquilando una bicicleta y recorriendo sus tesoros naturales y arquitectónicos, es una experiencia irrenunciable.

Optamos por pasar 3 noches en la zona (2 en Yangshuo y 1 en Guilin). En Yangshuo nos hospedamos en el hotel Riverview (justo enfrente del río). Simplemente encantador.

Si se madruga y se coge uno de los primeros vuelos desde Xi’an se puede llegar sobre el mediodía al lugar. Calculamos una hora y poco desde el aeropuerto hasta Yangshuo y, más o menos, el mismo tiempo para ir desde Yangshuo a Guilin.

El camino hasta Yangshuo es espectacular, paisajísticamente hablando, y lo mismo le pasa al propio Yangshuo. Tiene una magia especial difícil de describir.

El primer día lo utilizamos para recorrer el pueblito a pie y perdernos por cuantos más rincones mejor. Tiene varias colinas (de la Dama, de la Cabeza de Dragón…), el pico Bilian, el parque y muchísimos rincones preciosos. Desde la orilla del río se pueden ver bueyes de agua paciendo en la otra orilla, barcas de bambú…. Gracias que hoy en día las cámaras trabajan con memoria, si no hubiesen caído un buen número de carretes.

Hay muchas terrazas,  restaurantes y bares. La mayoría con mucho encanto. La cosa es elegir.

 

DÍA 9) YANGSHUO (EXCURSIÓN EN BICI Y PUEBLO)

El segundo día nos hicimos una ruta en bici hasta el Puente del Dragón, de aproximadamente 600 años de antigüedad. Recorriendo pequeños pueblos, arrozales, piscifactorías, imponentes montañas, el circuito se alargó por, más o menos, 6 horas.  Durante el recorrido se va viendo el día a día del lugar y hay que hacer un gran esfuerzo para no parar cada 100 metros y hacer una foto. Eso sí… hay que estar en forma. La pechada es intensa. Decían que este circuito tenía 20-25 kilómetros.
 
 

Hay alguna ruta que otra más. Los mapas con las  rutas los dan con la bicicleta. Para nosotros fue suficiente con una (dicen que la más impactante). Al volver nos arreglamos y salimos a disfrutar del lugar.

Esa noche hubo tormenta. Antes de que descargase compramos la cena y cenamos desde la terraza del cuarto mientras tronaba y llovía a cántaros, pero con calor.

 

DÍA 10) GUILLIN

Abandonar Yangshuo nos dio mucha pena, pero había que seguir el viaje y conocer Guilin. Como ya dijimos, si no se van a visitar más arrozales, con un día (con su noche) pensamos que es suficiente para perderse por la ciudad y conocer sus zonas más emblemáticas. Otra cosa es encontrar un supermercado. Nos la vimos y nos la deseamos hasta que encontramos uno. Aunque, sinceramente, excepto la fruta, comprar algo es una lotería. Ves muchos productos pseudoapetecibles, pero debido a que está todo en chino no sabes que es cada cosa.

La ciudad fue quizás la más normalita de todas las que visitamos, pero tiene un par de parques impresionantes y otros lugares dignos de ser vistos.

 El parque de las Siete Estrellas es su principal reclamo, pero, por ejemplo, las Pagodas Gemelas (del Sol y la Luna), la muralla, la cueva de la Flauta de Caña… o, incluso, si se quiere ver un oso panda, el zoo, son cosas interesantes que ver mientras se va de un lado a otro. También montan un mercado nocturno bastante curioso.

                Nos hospedamos en el  hotel Jing Guan Ming Lou Holiday. Bonito. Al lado del Lago de Guillin y visitamos los lugares mencionados y algunos otros por el camino.

 

Día 11) GUILLIN – SHANGHÁI

Shanghái, de una manera poco fidedigna y a primera vista (entre otras cosas por sus dimensiones), podría definirse como un Beijing moderno. Son necesarios, por lo menos, cuatro días completos para hacerse una idea, más formada, de todo lo que abarca esta alocada metrópoli china. La ciudad se puede dividir en 4 tipos de zonas (de manera muy general). Casi todas ellas entremezcladas sin un patrón aparente:

1)      Zonas Modernas: Sin contar con la zona del Pudong, Shanghái está repleta de gigantescos edificios, luces de neón, grandes centros comerciales, galerías de arte… Su perfil de rascacielos vistos desde el Bund es realmente impresionante.

Por las calles nos pudimos encontrar todo tipo de gente, con las pintas más locas imaginables, y mucho extranjero residente en Shanghái. Además de un escaparate con tiburones.

2)      Zonas Tradicionales: Existen varios lugares de estilo tradicional. Unos más ostentosos como los Jardines de YùYúan y otros menos impactantes, pero igual de interesantes, como algunas de las calles gremiales que nos fuimos encontrando o algunas zonas de mercados.

3)      Zona Colonial: La zona de la concesión francesa, algunos pomposos edificios y hoteles de corte colonial, recuerdan los años de intenso comercio con occidente. Uno de los productos más demandados era el opio. No hay que olvidar que la maravillosa Shanghái actual también tuvo un pasado.

4)      Alrededores: Existen templos y puntos de interés que nos obligaron a desplazarnos a la afueras de Shanghái. Gracias a ello, y a nuestra devoción por caminar, descubrimos rincones realmente encantadores, aunque, haciendo honor a la verdad, son pocos.

Llegamos sobre el mediodía y nos hospedamos en Astor House Hotel. Muy bonito y bien situado. Ha alojado a celebrities vintage (Einstein…). Cruzábamos un puente y estábamos en el Bund.

Antes de dirigirnos a la zona del Bund (estaba atestado de gente) decidimos desviarnos por el interior, siguiendo el afluente del rio (dirección oeste), para ver algunos barrios menos abarrotados de turistas. Entre las curiosidades se pueden destacar que vimos muchos novios realizándose las fotos nupciales o la curiosa forma de colgar la ropa: metiendo por un hueco de la camisa o pantalón una tubería que descansa sobre un soporte (mejor es verlo).
 
 
 Comimos por ahí y luego, tras un callejeo interior, terminamos en el Bund, desde donde las vistas del Pudong eran impresionantes y el paseo muy agradable (aunque seguía masificado).

Dejando el Bund atrás fuimos dirección a la Plaza del Pueblo y alrededores. Hay algunos parques y edificios interesantes.

 Una cosa muy típica para comer son los dim sum (buenísimos), pero cuidado con la salsa (suele quemar).

 El camino de vuelta nos llevó a los alrededores de Nanjing . Es una zona de actividad intensa, con multitud de centros comerciales, neones, tiendas, restaurantes, escaparate-acuario con tiburones, etc. La zona está masificada de gente y es bastante escandalosa (sobre todo de noche), pero también es bastante entretenida.

 

Día 12) SHANGHÁI

El Bund, como dijimos, estaba al lado del hotel, por lo que aprovechamos, por la mañana, para darle otra vuelta, sin tanta gente, y sacar algunas fotos. (NOTA: Hay una réplica del toro de Wall Street por debajo del paseo).

Existen tres formas de cruzar del Bund al Pudong: en taxi, metro o tren psicodélico. Elegimos la segunda. La zona sobre todo es de negocios (rascacielos de oficinas), aunque también hay alguna zona comercial (cara y de escaso interés) y algunos reductos de las casas tradicionales de los lugareños, que aún resisten la invasión del ladrillo. Había muchos rascacielos en construcción y las zonas de viviendas se veían muy arrinconadas. No sería de extrañar que de aquí a unos años ya no quedara ninguna. Subimos al WFC (turistada), pero sinceramente no nos mereció la pena. Mucha polución, que empobrece las vistas, y un mareo innecesario (el ascensor subía a una velocidad endiablada y se nos taponaron los oídos). Los amantes de la arquitectura moderna, sin duda, disfrutarán más del lugar, aunque para fotos toda la zona da bastante juego.

Tras la visita al WFC, el mareo, y haber desayunado, tomamos el metro para dirigirnos Tianzifang (zona de callejones típicos y tiendas coquetas)  y de la Concesión Francesa. El lugar es bonito, con boutiques y alguna terraza. Ideal para pasear. Paramos para comer. Desde aquí seguimos la estrategia del callejeo hasta llegar a la zona de Jing’an, donde se encuentra el templo Golden Jing an. La estampa de lo moderno y clásico, si cabe, aquí es más explícita. La zona, descontando el templo (que tampoco es modesto), está repleta de glamurosos centros comerciales caros de marcas occidentales (tipo “milla de oro”) y un rinoceronte al que hay que frotarle el cuerno.

Seguimos hacia la M50, para ver lo último en arte chino. De ahí al hotel, callejeando por el norte. Cenamos en los alrededores del hotel.

 

Día 13) SHANGHÁI

                Cada día, tuviésemos que andar o coger metro, intentábamos salir hacia un lado diferente desde el hotel. Queríamos huir de los lugares que ya habíamos visto. Esta vez, para ir hacia el templo del Buda de Jade, nos desviamos por Hongkou para coger el metro desde allí. Por el camino nos llamaron la atención unos centros comerciales a la asiática, mercados callejeros, puestos de comida… muy interesantes. Tomamos nota para volver en otro momento.

Ya de por sí, salir del meollo da otra vista de Shanghái. Aunque tampoco con muchísimo encanto. Había zonas de embajadas, edificios glamurosos y a unas cuantas calles y zonas más desfavorecidas.  El templo es bastante grande e interesante. Desayunamos por la zona.

Volvimos a dejar de lado el transporte público y, mapa en mano, fuimos a conocer los Jardines de Yuyuán. El camino es muy entretenido y los jardines, con sus estanques con carpas de colores, puentitos, pagodas… son maravillosos. Toda la zona es muy movida y se puede encontrar de todo (compras, comida…). Por ponerle un pero, podríamos decir que la zona vende una imagen más de la China que conocemos en Europa, pero a lo magnificado (multiplicado por diez). Tras la obligada visita al parque comimos y nos pusimos en marcha rumbo a Middle Fang-bang Road. Esta zona tiene un encanto especial. Muchas de las tiendas son partes de la propia casa y nosotros vimos pocos turistas en relación con otros lugares. Si se quiere visitar a fondo (no es pequeño) lleva su tiempo.

Para terminar seguimos andando hasta el hotel, nos  refrescamos y luego pasamos la noche entre el Bund, tomando unas copas en la terraza del Atanu y por los alrededores de Nanjing, donde cenamos.

Día 14) SHANGHÁI – PARÍS – MADRID – GRAN CANARIA

                Este día nos lo tomamos con calma. Era el último, pero como el avión salía de noche disponíamos de todo el día para seguir recorriendo la ciudad. Verdaderamente ya habíamos visto casi todo lo que queríamos, por lo que desayunamos en el hotel (no incluido) y fuimos a Hongkou, que era la zona que nos llamó la atención el día anterior. El lugar, aunque no tan impoluto como la zona del Bund, tiene ese encanto tradicional que es difícil de encontrar en Shanghaí. El área comercial es una locura y los puestos de comida en la calle están de escándalo.

                Tras pegarnos toda la mañana por allí, andamos a las partes más céntricas para darles un último repaso. Este día, como estábamos molidos, aprovechamos para darnos un último masaje antes de coger el taxi hacia el aeropuerto.

Sin duda China es un país de contrastes. De costumbres y usos completamente diferentes a los occidentales, pero el verdadero contraste se da dentro de la propia China (dentro de una misma ciudad).

 

E.JOTA

ENTENDERSE EN CHINA:



Entenderse en China no es tarea fácil. La mayoría de la población no conoce el inglés (cuanto menos el español) e incluso en algunos hoteles se hace difícil encontrar alguien que lo hable en cualquier momento.

            Advertidos de esta circunstancia decidimos, antes de arriesgarnos a la total incomunicación, hacernos unas tarjetas con las frases, en nuestra opinión, más necesarias. Y la verdad es que nos fue muy bien.

Actualmente existen otras tecnologías  más avanzadas que el papel, pero este último no depende de baterías. Y si lo forramos tampoco se moja.

Esperamos que les sean útiles.
 
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martes, 1 de noviembre de 2011

BERLÍN: 5 DÍAS/4 NOCHES. OCTUBRE 2011


BERLÍN: 5 DÍAS/4 NOCHES. OCTUBRE 2011

                Berlín fue el inicio de una ruta que hicimos por Europa Central y en la que también recorrimos Praga, Bratislava, Budapest y Viena.

 

Día 1) Gran Canaria – Berlín

                Llegamos (2 mujeres, 2 hombres y una niña) al aeropuerto de Berlín en horario de tarde-noche. Sin demasiadas distracciones, nos metimos en un taxi y nos dirigimos al apartamento que teníamos reservado. Estaba situado en la calle Rosa-Luxemburg,  a pocos minutos de Alexanderplatz. El apartamento estaba bien, sin lujos.

                Una vez que dejamos las maletas fuimos rumbo a la plaza (Alexander). Esa noche era la última del Oktoberfest, por lo que directamente fuimos a ver la fiesta que se había montado. Había muchos puestos de comida, souvenirs y en el centro de la plaza se habían instalado unas cuantas barras y mesas al estilo bávaro (Biergarten), donde se servían cervezas de litro una tras otra.

                Cenamos algo y, tras una pequeña vuelta más, nos fuimos a dormir.

 

Día 2) Berlín

                Salimos del apartamento en sentido contrario al del día anterior (dirección Volksbühne), desayunamos por la zona y pusimos rumbo a Mauerpark, paseando y viendo encrucijadas de semáforos de la antigua zona comunista, para echarle un ojo a su encantador mercado de las pulgas y tomar unas cervezas por el lugar. Seguimos camino hacía Mitte (Islas de los museos, avenida Unter den Linden…). En Monbijoupark montan unas tumbonas, hay música en directo y se disfruta de un ambiente muy agradable con vistas al río y a la isla.
 
 

                Cuando se acercó la noche nos entretuvimos por la avenida Unter den Linden y acabamos en la Puerta de Brandeburgo, donde había un sarao (conciertos) de importancia y se hacía difícil caminar.

 

Día 3) Berlín:

Primeramente, dimos otra vuelta por la Puerta de Brandenburgo. La abarcamos desde otras calles (para no repetir caminos). El lugar estaba como si no hubiese pasado nada la noche anterior. Había muchos turistas y personas disfrazadas (militares, Darth Vader…) para que se hicieran fotos con ellos. Estuvimos recorriendo los alrededores y atravesando la puerta un par de veces. Si uno se fija en el suelo están marcadas las zonas por donde discurría el famoso Muro de Berlín. La zona tiene muchos lugares interesantes que visitar.
 
 

Nuestros amigos nos hablaron de unos Freetours que se realizan de manera gratuita (se paga la voluntad) que recorren las zonas más significativas (históricamente hablando) de Berlín. Como es lógico, casi todo el tour versa sobre la segunda guerra mundial, Hitler, los nazis… Dura unas cuantas horas (alrededor de tres). En realidad hay varios tours, pero no todos son gratis.

El tour tocaba los siguientes lugares: La Puerta de Brandenburgo, Bundestag, Memorial por los Judíos de Europa Asesinados, el bunker de Hitler (sólo la zona, el bunker está destruido para evitar ensalzamientos del personaje), zonas del muro (no la East Side Galery), el  Check Point Charlie, la Universidad Humboldt, Gendarmenmarkt (iglesias gemelas), el museo de arte (alrededores)…

El tour, entre otras cosas, nos refrescó como algunas marcas actuales de la industria alemana participaron en experimentos de todo tipo, utilizando a los judíos como simples cobayas.

Terminó en los alrededores del museo de arte y fuimos a comer a Hackescher Markt. Una bonita plaza con multitud de terrazas de comida local.

Una vez con las pilas cargadas nos pusimos rumbo, ya por nuestra cuenta y bordeando el río, al pie de la torre de la televisión (un paseo muy agradable). Seguimos andando hasta la East Side Galery (Friedrichshain) y el Barrio Turco (Kreuzberg).
 
 

En Kreuzberg, ya anocheciendo, empezó a llover, por lo que decidimos movernos al Bahnhof Postdamer Platz. Tuvimos problemas para ir en taxi con la niña, los taxistas no querían subirla. Finalmente paró uno. La zona es lujosa y llenas de cafés y restaurantes. Es donde está el Sony Center y donde se instaló el primer semáforo de Europa.

Finalmente acabamos en los alrededores de Alexanderplatz, donde cenamos y dimos un paseo antes de dormir.

 

Día 4) Excursión Sachsenhausen y Berlín

                Este día lo cogimos para dar una pequeña excursión al campo de concentración (no de exterminio) de Sachsenhausen. Dependerá de los gustos e inquietudes. El campo es inmenso. Muestra barracones, salas de torturas… Es todo muy macabro, pero historia al fin y al cabo. Vale la pena interesarse por las locuras que ha sido capaz de realizar el ser humano si con eso se consigue que no vuelvan a suceder. En fin. Hay que llegar a Oranlenburg (estación) para, si se quiere, visitarlo.

                Al regresar pasamos por la zona de Postdamer Platz para verla de día y comer algo. Callejeamos toda esa zona y las aledañas andando. Tanto es así que llegamos a los alrededores del apartamento, para cenar, entrada la noche, en un italiano.

 

Día 5) Berlín – Praga

Teníamos que ir a por el coche pero, como madrugamos, contábamos con tiempo y, antes de recogerlo, nos dimos un paseo hasta el Memorial para visitar su museo (en la planta baja, tipo bunker). El lugar ponía los pelos de punta. Se exhibían cartas de personas en campos de concentración que hacían saltar las lágrimas. También dependerá de las tragaderas personales para decidirse por visitarlo.
 
 

Para terminar fuimos en busca del coche y nos pusimos rumbo a Praga.

 

E.JOTA